Los servicios de Atención Temprana ejercen un papel clave en la sociedad, especialmente en el medio rural. Este martes, en su día nacional, sus trabajadoras han impulsado todo tipo de actividades a lo largo del territorio y el resto de Aragón con el objetivo de visibilizar su trabajo, pero aun así, urge que su papel siga ocupando el lugar que merece a lo largo de todo el año. Sobre todo a día de hoy, cuando cada vez hay más problemas de salud mental en edades demasiado tempranas.

El periodo de la infancia es uno de los más importantes en la vida de cualquier persona, y el que indudablemente marca cómo uno puede madurar en la adolescencia o la edad adulta. La sociedad está cada vez más sensibilizada en cuanto a la ayuda que se puede recibir desde entidades como la Fundación de Atención Temprana.

Se ha avanzado mucho, tanto en divulgación como en coordinación con entidades como colegios, desde donde también se acompaña y aconseja a las familias. Porque como bien señalan los profesionales, toda intervención temprana tiene un importante impacto en el desarrollo de quien lo necesita.

Pero aun así, todavía falta apoyo institucional, más en el medio rural. Los casos de atención temprana ya suman más de 200 niños y adolescentes a lo largo de nuestro territorio, donde las circunstancias, como ocurre habitualmente, se complican más. Las distancias entre pueblos y el total de profesionales disponibles que deben repartirse obligan en ocasiones a realizar un sobreesfuerzo para poder llegar a todos los casos. La red de detección también se ve afectada por el cambio de médicos según las temporadas que afecta a parte de los consultorios rurales.

Por ello, en días como hoy, más allá que una convivencia, es necesario realizar una reflexión en la que verificar dónde nos encontramos y hacia dónde queremos ir. Porque los niños y adolescentes de nuestros pueblos merecen la misma red de cuidados que pueden tener las grandes ciudades.

Editorial.