El anuncio del Presidente de Motorland, Arturo Aliaga, del acuerdo para celebrar dos Grandes Premios de Superbikes y dos Grandes Premios de MotoGP durante la presente temporada, es una magnífica noticia para la recuperación económica del Bajo Aragón.  Además, el hecho de que los dos fines de semana de MotoGP sean en octubre abre la posibilidad de que si el escenario sanitario evoluciona favorablemente, pueda permitirse el acceso de varios miles de espectadores.

La noticia es importante porque va a colaborar al mantenimiento de un sector estratégico de desarrollo del Bajo Aragón.  Ya es difícil «per se» levantar una instalación hotelera o de restauración en esta tierra que carece de incentivos capaces de atraer permanente e indiscutidamente sectores determinados de turismo.  Aquí no hay playa, no hay nieve y nuestros atractivos basados en el patrimonio, la historia, tradiciones, y en ciertas áreas como el Matarraña su paisaje, que indudablemente están ahí, compiten con el de muchas otras comarcas en un contexto histórico, el de Aragón y España, que presenta una riqueza patrimonial  y cultural importantísima. 

Con todos sus problemas, el turismo es uno de los sectores de actividad que tiene margen de crecimiento en el Bajo Aragón.  Es más; probablemente es uno de los puntales sobre los que asentar nuestro futuro.  Pero para que el turismo pueda llegar en una cantidad susceptible de influir en nuestro nivel de desarrollo a través de las variables de empleo y PIB es necesario tener establecimientos suficientes en número y calidad.  Atravesar el Rubicon del visitante, conseguir que quienes se acercan a esta tierra consuman nuestros productos naturales en nuestros restaurantes y que pernocten es un reto notable.  No servirían de nada todos los proyectos de dinamización turística de todas las administraciones, desde los ayuntamientos hasta el Gobierno de Aragón, pasando por comarcas y diputaciones, si muchos empresarios no hubiesen arriesgado su patrimonio abriendo restaurantes, casas rurales e instalaciones hoteleras en nuestra tierra, aun sabiendo las dificultades que ello entraña y que la quiebra es siempre una posibilidad real.

El acuerdo que ha firmado Motorland con Dorna va a proporcionar cuatro semanas de actividad a los establecimientos del Bajo Aragón -además de los test futuros que implica-, contribuyendo a mitigar los daños en un año tan desastroso y tal vez, para alguno de ellos, sea la masa crítica de trabajo necesaria para continuar.  Se necesitan muchos más esfuerzos, de la mano con el sector, pero sin duda ésta será una buena contribución; si no hay establecimientos no habrá sector turístico en el futuro, y si no hay turismo no tendremos establecimientos turísticos.  Si además se diera la circunstancia sanitaria de poder celebrar los Grandes Premios de octubre con espectadores, supondría un ingreso extra de varios millones de euros para cientos de familias, que va directo al flujo circular de la economía del Bajo Aragón, distribuyéndose a través del sector servicios.

El acuerdo entre Dorna y Motorland es una espléndida noticia que va en la buena dirección y contribuirá a la recuperación de la actividad. Sin embargo es preciso recordar que ésta es una medida necesaria, pero no suficiente.  Harán falta muchas más medidas, tanto para mejorar los servicios que la administración presta directamente en el Bajo Aragón ‑educación, sanidad o servicios sociales‑, como para incentivar la puesta en marcha de la economía y la recuperación del empleo.  Ninguna de estas otras medidas será excluyente y todas serán, a su vez, condiciones necesarias pero no suficientes para que podamos vivir en una tierra equilibrada donde las prestaciones de las administraciones y la iniciativa empresarial privada convivan en armonía, buscando la perspectiva holística de un futuro prometedor. 

Berta Zapater – PAR Alcañiz