Se esperaba en el territorio minero a la ministra de Transición Ecológica como en la película del año 1953, en la que el pequeño pueblo de Villar del Río, una localidad tranquila en el que nunca pasaba nada, aguardaban ansiosos y entusiasmados la llegada de los americanos y del Plan Marshall.

Teruel, provincia rural por excelencia, tranquila, humilde y comprometida con el territorio, va a ser cerrada por un Gobierno socialista que está apoyado en la complicidad de independentistas, secesionistas e irresponsables. Y Teresa Ribera es la perfecta exponente de este hecho como lo evidenció una vez más en su visita a Andorra y Ariño, sin ninguna alternativa clara de transición.

Significativas son cuanto menos las declaraciones del alcalde de Ariño, argumentando que en 2010 y 2012 nadie les escuchaba, y que la visita de la ministra era para acelerar la transición energética. NO señor Noé. La ministra ha venido a cerrar la minería, Endesa es italiana por obra de Zapatero y el plan de cierre de la minería fue remitido también por el pésimo presidente socialista. Y el mismo PSOE rechazó el decreto que impedía el cierre de la Central y también cualquier prórroga o solución transitoria impulsada por el Ejecutivo saliente de la moción de censura.

El final de la Térmica es un golpe muy doloroso para Teruel y de consecuencias imprevisibles. Ejemplos tenemos de ello en localidades como Escucha y Utrillas, en las que el cierre de sus instalaciones dejaron a una provincia muy tocada.

Nos enfrentamos a un reto que tendremos que pelear hasta el final porque las centrales como las de Andorra, diga lo que diga la ministra, son fundamentales para la seguridad del suministro, para la contención del precio de la electricidad, para la sostenibilidad de la economía de las familias, para la competitividad de las empresas y, por supuesto, para mantener los puestos de trabajo en las comarcas mineras. Lo más importante para evitar la despoblación de nuestra noble provincia.