El triunfo de Álex Rins en Motorland este domingo ha devuelto algo de vidilla al Gran Premio de Aragón. Aunque el polémico ‘tuit’ de Valentino Rossi el viernes ya sirvió como aperitivo para ir abriendo boca. No en lo deportivo ni para los grandes aficionados al motociclismo -que ellos si que están viviendo una temporada de infarto -, sino para todos esos bajoaragoneses que viven MotoGP de otra manera: aprovechando el fin de semana para disfrutar del ambiente en el circuito y en la ciudad; participando en las multitudinarias degustaciones solidarias de la plaza de España; comprando alguna gorra en la avenida Aragón; haciendo fotos y vídeos de moteros quemando rueda; y echando unas copas con los amigos hasta altas horas de la madrugada. Esos que llegan al circuito con algo de resaca pero orgullosos de estar viviendo un mundial en casa.

Que un piloto con raíces valdealgorfanas desembarcara en GP hace ya ocho años fue todo un acicate para el territorio. Sus adelantamientos, sus logros y sus podios han sido seguidos por miles de personas en la pelousse 6 desde entonces y tras su paso por las tres categorías. El domingo corrió una de las mejores carreras de su trayectoria como piloto. La celebró sólo pero con un dulce recuerdo a su pueblo, a sus vecinos y a la tierra de su familia. El Bajo Aragón también estuvo con él y, ya en fase 2, seguirá animándole desde casa para repetir la gesta el próximo domingo.

María Quílez