Querido covid-19:

Somos un grupo de personas anónimas, pertenecientes a un rincón del mundo, insignificante para muchos y especial para otros.

Lo sabemos: no nos conoces, pero nosotros por desgracia a ti sí y lo seguimos haciendo día a día.
Todos recordamos aquellos primeros telediarios que sin saber «todavía» tu nombre, ya erizaste nuestra piel. Un virus desconocido que amenazaba nuestra tranquilidad y, sobre todo, nuestra libertad.

Corría el día 14 de marzo de 2020: no podremos olvidarlo. En esa fecha comenzaba nuestra penitencia. Los telediarios se llenaban de víctimas, sobre todo de personas de avanzada edad, pero también de jóvenes. Sentimos miedo e impotencia de ver calles vacías, establecimientos, colegios museos cerrados… Todo absolutamente todo paralizado por algo que no se podía ver a simple vista.

Cada tarde, con la retirada del sol, se podían percibir los sonidos de los tambores, tocando con emoción, con esperanza… Los vecinos, muchos desconocidos y sin rostro para nosotros, comenzaron a ser familia.
Podríamos dedicarnos a contarte todo el malestar que has generado, pero eso lo sabes bien y nosotros queremos plasmar todo lo bueno.

Gracias a ti tuve tiempo para mí, para escucharme, para cuidarme, para parar.

Gracias a ti comprendimos que todo cambia en segundos, que un día planeas una comida, un viaje… y al siguiente estás preso en tu propio hogar. Y no importa tu clase social o economía: eres como el resto.
Gracias a ti volvimos a valorar el tiempo en familia, eso sí, los que pudimos tenerla en casa, y los que no la teníamos pudimos pararnos a conocer al vecino de enfrente. Volvieron los juegos de mesa, las conversaciones con un café, el interés por el otro con un simple «como estás» y, sobre todo, recuperamos la esencia de la palabra «Te Quiero».

Eres, querido covid, semejante a una guerra, pero sin armas. Avanzas con sigilo, y hasta ahora creíamos que eras imparable, pero gracias a todos y a cada uno de nuestros guerreros: enfermeros, médicos, veterinarios, especialistas, epidemiólogos, ganaderos, agricultores… estamos aprendiendo a derrotarte y simplemente esperamos que todas las muertes que dejas a tu paso hayan servido para que nosotros y las generaciones futuras aprendamos sobre todo a valorar la vida.

Grupos «Vivir con Sentido». Hogar de Personas Mayores IASS de Alcañiz y Calanda. Correo del lector