Esta semana pasada fuimos sorprendidos por una nevada de dimensiones descomunales, tanto que muchos no recordamos otra igual en nuestra vida.

El hecho de que sea una precipitación extraordinaria hace que nos estemos preparados para atender inmediatamente todas las necesidades que surgen en la ciudadanía, pero eso no quita para una vez pasado el vendaval, analicemos tanto lo que ha ido bien, como todas aquellas cosas que deberían mejorarse, tanto por las administraciones públicas, como por las compañias privadas, a las que habrá que pedir un punto más de compromiso y celeridad en los asuntos de primera necesidad.

Para ello es fundamental que escuchemos a los principales damnificados, los representantes de los pueblos pequeños de nuestra provincia, que pueden contar de primera mano tanto las penurias sufridas como la atención recibida tanto pública como privada, no con el objetivo de criticar a nadie, sino para mejorar la atención a los más vulnerables en momentos extremos.
Las consecuencias sufridas por nuestra provincia han sido catastróficas, casas particulares afectadas, instalaciones municipales desplomadas, explotaciones ganaderas arrasadas, naves industriales derrumbadas y toda la afección sufrida por nuestros cultivos de arbolado, hacen necesario que se tomen medidas a la altura del problema que se ha generado.

Debemos exigir que los pueblos afectados se declaren como zona catatrófica y que se apoyen económicamente para retomar la normalidad cuanto antes.

Esa normalidad en muchos de los casos será imposible, muchas de las explotaciones arrasadas no se podrán volver a poner en marcha por las nuevas normativas, otras serán inviables por la gran inversión necesaria y otras serán pasto del desánimo; pero es necesario sentar una buena base para impulsar todas aquellas iniciativas o todos aquellos servicios que activen de nuevo nuestros pueblos.

Este es un revés más a nuestro territorio del que sin duda nos recuperaremos y las propias nieves que nos han asolado, servirán de sazón para que germine la ilusión que nos va a hacer superar este contratiempo, es momento de dar trigo y no de predicar, lo demás lo volverán a poner nuestras gentes.

Ánimo a todos los afectados.

Antonio Pérez – PAR Alcorisa