Ante el crecimiento de los brotes de covid-19 en nuestro entorno conviene que las auturidades locales se coordinen para tomar decisiones consensuadas respecto a las medidas de contención del virus así como en una campaña de concienciación mucho más agresiva. En el caso de Alcañiz, cabecera supracomarcal de servicios, es importante tener en cuenta que su rutina es indisociable de la de toda la comarca histórica, por lo que la coordinación debería ser máxima entre todos los alcaldes de la zona. Así se trabaja ya en otras áreas como por ejemplo el Matarraña, donde sus 18 alcaldes compartirán hoy necesidades, decisiones y soluciones contra una pandemia preocupante a nivel sanitario y económico a las puertas de agosto. Asimismo, se necesita mucha más transparencia informativa respecto a los casos detectados, confirmando los datos a través de medios fidedignos y evitando bulos o alarmas innecesarias. El autoconfinamiento de Valjunquera, con 2 casos, este fin de semana ha sido ejemplar y una buena forma de proteger a sus poco más de 300 habitantes a la espera de controlar el foco. Si bien la responsabilidad individual es la principal herramienta para cortar el paso al coronavirus, existen otras muchas decisiones que deben apoyar e incentivar la actuación individual. El covid no entiende de fronteras y, dado que la movilidad no está restringida en nuestra zona, urge que nuestras autoridades tomen medidas unitarias que afecten a todos los municipios por igual y que permitan proteger a la población. Tanto el control de los locales de ocio nocturno o peñas, como el de las discotecas o las fiestas familiares es fundamental para poder permitir el rastreo de los contagios. En menos de un mes hemos visto cómo, pese al drama humano vivido sin precedentes, no hemos sido capaces de asumir dos simples hábitos: el uso de mascarilla y la distancia social. Al menos no lo hemos hecho lo suficientemente bien, o no todos. La población adulta por debajo de 50 años y los jóvenes copan hoy los contagios, la mayoría asintomáticos, muchos de ellos sintiéndose inmunes a un virus del que sabemos bien poco pese a que toda la comunidad científica internacional esté volcada en su lucha. Tampoco hemos sabido controlar la situación en el campo, donde los temporeros siguen siendo otro importante foco. Y se avecina un agosto complicado, en el que deberemos renunciar a muchos hábitos de ocio, pero no tienen porqué ser todos, al menos no si sabemos cumplir con lo básico. Hay que insistir. No necesitamos que nos digan qué sucederá si bajamos la guardia. Ya lo hemos vivido, solo hay que asomarse tres meses atrás.

Editorial