Aunque el tiempo del confinamiento y el estado de alarma está pasando muy despacio, parece mentira que hayamos superado los dos meses de calma controlada por las instituciones y por unas limitaciones que han marcado nuestro día a día. Es cierto que vivimos ya momentos de desescalada, pero caracterizados por una calma chicha inducida de forma artificial y, en ocasiones, rota por las protestas a un Gobierno que se ha mostrado sobrepasado por la situación.

Ya quedan lejos esos tiempos de las manifestaciones promovidas por el Ejecutivo Sánchez a pesar de los avisos de la Organización Mundial de la Salud de la pandemia que se avecinaba, también la proliferación de espectáculos deportivos o la de algunos actos a todas luces inapropiados. Casi no recordamos aquellas ministras que ya el citado día del mes de marzo lucían unos guantes protectores a juego con los colores reivindicativos, sin que la sociedad fuera consciente de que en pocos días iban a ser un elemento fundamental para todos. Entre grito y grito las ministras ya los lucían, mientras el resto de la sociedad no sabíamos nada.

Llegados hasta aquí, a este mes de mayo, vemos un presente repleto de preocupación por el número de personas fallecidas y también afectadas sanitariamente, pero incrementado por aquellas que han visto destrozarse los cimientos de su vida laboral. Cierre de empresas por tiempo indefinido, autónomos y pequeños empresarios sin posibilidad de trabajar y ahogados por las obligaciones fiscales, personas que se han visto abocadas a un Expediente de Regulación de Empleo o, en el peor de los casos, al despido con carácter definitivo. Todos ellos son dramas a los que hay que prestar atención y que demandan medidas por parte de los gobernantes de turno para poder poner solución a sus problemas.

Aún es pronto para saber cómo será el mundo y nuestro país después de la pandemia. Lo que parece obvio es considerar que viviremos de manera muy diferente a unos meses atrás. La quinta prórroga del estado de alarma parece inevitable, pero lo que no se puede seguir aplazando es la resolución a los problemas que tiene hoy en día la ciudadanía. Son necesarias medidas con carácter inmediato.

José Miguel Celma – PP Torrecilla de Alcañiz