Vivimos tiempos complicados en los que la sociedad está afrontando una realidad nunca antes recordada y que en ningún momento pensaríamos que iba a producirse. Una carrera contra la propagación de un virus que ya se ha llevado por delante a más de 20.000 españoles, que ha afectado a más de 200.000 ciudadanos y que está sacando lo mejor de nuestra sociedad. Los que se dejan la piel en los hospitales y residencias, los que cumplen con su labor para que no haya desabastecimiento en los supermercados, los que siguen garantizando servicios de transporte, los niños y jóvenes que cumplen a pies juntillas las recomendaciones sanitarias o todos aquellos que llevan semanas confinados en sus hogares a la espera de vencer al coronavirus. A todos ellos gracias.

En estas circunstancias, la clase política tiene la obligación de estar a la altura de la sociedad española. Y eso hoy es muy alto porque su comportamiento está siendo encomiable. Nos están dando una lección diaria. Dejemos por tanto a un lado la disputa política y rememos hacia una misma dirección: acabar con el virus y sentar las bases para la recuperación de la normalidad. Para que ningún ciudadano acabe sintiéndose desamparado porque su proyecto vital, su negocio o su trabajo se han perdido, e intentando que vuelvan lo antes posible a una situación de estabilidad que ahora mismo no poseen.

Los políticos de cualquier administración y color político tienen que mostrar altura de miras para resolver esta situación. Solo desde la confianza, el respeto al contrario (que no oponente) y la toma en consideración de las opiniones contrarias para encontrar la mejor solución posible se podrá crear el clima necesario para que los acuerdos de todos puedan ser una realidad. Al lado del gobierno sí, pero no tratando a la oposición como mero decorado.

Para evitar que ese propósito sea una utopía es fundamental decir siempre la verdad. No hacer gala del argumentario más partidista, repleto por cierto de los mismos bulos y fake news que tanto dicen detestar y que practican reiteradamente, para intentar desgastar a unos gobernantes que están trabajando lo mejor posible. Si algo ha demostrado la Sanidad española y más concretamente la madrileña, la región más castigada por el coronavirus, es que es capaz de soportar un envite de tales magnitudes y dar ejemplos mundiales de atención a los enfermos. IFEMA ha sido uno de ellos, pero en todos los centros hospitalarios se pueden encontrar muchos más, también en nuestro querido Aragón.

Cuando se alude reiteradamente a los recortes de la derecha en Sanidad se está intentando sacar rédito político a esta situación, intención absolutamente detestable, y se está mintiendo a la ciudadanía. Porque el mayor recorte se produjo entre 2009 y 2011 con José Luis Rodríguez Zapatero (dejando el gasto sanitario en 71.667 millones de euros), porque con el Partido Popular se incrementaron esas partidas en 3.768 millones de euros en siete años (hasta alcanzar los 75.435 millones de euros) y porque la Comunidad de Madrid, foco de todas las críticas, ha incrementado el gasto sanitario en los últimos diez años el 14,4%. Curiosamente la región que más lo ha hecho en todo el país, construyendo por cierto hospitales nuevos.

Ahora pueden seguir dedicando sus esfuerzos en descalificar al adversario o poner todo su empeño en lo importante. El Partido Popular continuará trabajando por salvar vidas, reclamando material de protección adecuado a nuestros sanitarios y pidiendo una vez más la realización de test masivos. También solicitará que se acelere el pago de los Expedientes de Regulación Temporal de Empleo que están pendientes desde hace más de medio mes, liquidez para pymes y autónomos, y el apoyo a los sectores más afectados. Una medida que se fundamenta en una paga extra a los sanitarios y el cobro del sueldo bruto a los sectores esenciales. Su encomiable labor así lo merece.

Ante las dificultades: unidad. Ante los ciudadanos siempre la verdad. No pueden ni deben tolerar mentiras de sus dirigentes políticos y representantes públicos, que no les digan qué está sucediendo y cuáles son los problemas que están afrontando día a día. Y menos aún que estén más preocupados de salvaguardar la imagen de los miembros del Gobierno en lugar de la estabilidad y el empleo de todos los ciudadanos.

Todos los miembros del Partido Popular a los que represento en esta carta nos hemos puesto a disposición de los diferentes representantes gubernamentales para echar una mano en todo lo que ha sido preciso. Nos han podido gustar más o menos las decisiones adoptadas y el modo de proceder de los dirigentes, pero hemos entendido que ahora eso es lo menos trascendente. Por eso hemos aprobado en reiteradas ocasiones el estado de alarma, no dejamos ningún día de proponer iniciativas que entendemos que mejorarían la manera de afrontar esta situación y también nos sentamos en España y Aragón para buscar las mejores soluciones a esta realidad.

Solo pedimos que la verdad sea bidireccional, no sentirnos engañados y buscar el interés general por encima del de nuestra respectiva formación política. Por eso siempre la exigiremos, sea cual sea el foro, como cuando hemos reclamado saber por qué el municipio turolense de Mezquita de Jarque es el que mayor reducción va a tener en el Impuesto de la Renta por rendimientos de cereal. En la vida y en política es muy importante predicar siempre con el ejemplo. Y cuestiones así ayudan más bien poco.

Alberto Herrero – PP Calanda