Piensa en mil personas de tu entorno más cercano. Tienen que ser representantes de todos los colectivos sociales: instituciones políticas, empresas de diversos sectores, entes educativos, jóvenes, mayores y edad media, mujeres y hombres, conocidos y anónimos.

Imagina un arca de Noé con la que realizarías un viaje para la supervivencia para mantener la tierra que desearían seguir construyendo en un futuro mejor. Piensa en cómo reunirlos a todos en un espacio cerrado para trasladarles un mensaje importante. No les puedes invitar a comer ni a cenar, ni regalar nada material. No les vas a pagar la gasolina ni las horas. Y les vas a robar una tarde entera de su tiempo en un día laborable. Muchos son gente muy ocupada, estresada, pegada a una vida voraz de llamadas y gestiones atropelladas, objetivos y agendas completas. Diríase que no tienen tiempo ni para vivir. Sobre todo, piensa en todos los que puedas de estos últimos y convénceles de que te sigan. Algunos vendrán desde muy lejos, otros deberán dejar toda su agenda para atenderte, muchos serán receptivos, y otros tantos acudirán a regañadientes. Tu único argumento es que van a realizar un «camino al interior». Tela…

Eres el director de Caja Rural de Teruel, así que es probable que alguien piense que se te ha pelado un cable cerebral, que la caja se va a pique o que en realidad quieres venderles un fondo de inversión o un nuevo producto de exclusiva rentabilidad. Creáis un cartel con un hombre y una mujer paseando por un bosque del Camino de Santiago. Añades hora, fecha, lugar; y lo lanzas. «Todos necesitamos que alguien camine a nuestro lado». Una conferencia y documental de Miguel Ángel Tobías. Teatro Marín.

Llega el día y los tienes allí a todos. Te saltas el protocolo y cuentas cómo has contactado con alguien en Linkedin todos debemos escuchar. Él divulga algo que no es tangible, que es espiritual y habla del propósito de la vida. No tiene nada que ver con la economía, la banca, la acumulación de riqueza, el éxito o la competencia. Tus fines no tienen lucro y te preocupa la salud mental de todos. Presentas a Miguel Ángel Tobías, un tipo que ha recorrido medio mundo en zonas de guerra, catástrofes, pobreza y con cuyo documental pone el contador de las personas a cero. Dice que ya sois amigos, de la amistad entendida como «amor sin sexo». Y no sientes vergüenza sino orgullo.

Proyectas un resumen de 90 minutos de las 16 horas de ‘El Camino Interior’: «hemos perdido la espiritualidad», «nos hemos olvidado del ser por el tener», «la vida está al otro lado del miedo», «el fracaso es un proceso de aprendizaje», «no hay nada que cause más enfermedad que vivir la vida que no queremos vivir», «la felicidad no es un fin, el propósito de nuestra vida lo es», «el suicidio es la principal causa de muerte externa», «he visto comunidades indígenas con mucho menos que son bastante más felices». Haces macroterapia de grupo durante tres horas hablando de miedo, angustia, ansiedad, depresión, enfermedad, soledad, muerte, dolor, amistad, amor, ayuda, solidaridad, propósito, esperanza.

Al terminar, hay mil personas con más herramientas para la vida. Probablemente las atropellará de nuevo el día a día, quizá a algunas no. Otras se habrán reafirmado en sus convicciones. Pero digan lo que digan, sabes que hasta el más descreído pedazo de carne con patas de entre los presentes esa noche le dará vueltas a muchos mensajes importantes sobre sí mismo y quienes le rodean. Y tu habrás cumplido un «propósito» que te hace un líder bueno y valiente. Menos mal…

Eva Defior. Sexto Sentido