Érase una vez… hace años, que al que esto escribe le invitaron a colaborar con el Centro de Estudios Hijaranos, y poco a poco se han pasado 25 años.

Lejos queda aquel primer despacho, ubicado en el cuarto de Víctor Guiu y de mesa su cama.
Lejos queda aquella visión de futuro, en la que decidimos que lo importante era hacer comarca y pasamos a ser del Bajo Martin. Opino que hemos creído mas en la comarca que muchos de sus habitantes y de sus políticos, aunque siempre con los Presidentes de la Comarca hubo entendimiento y discrepancias llevaderas.

Lejos quedan las zancadillas, exabruptos y rebuznos de auténticos cenutrios, que siempre confundieron historia y cultura, con intereses particulares y política de revanchismo, que siempre fueron los menos, pero ojo el ruido que metieron. Nos lo pusieron jodido.

Yo, me siento muy orgulloso de lo que el Centro ha hecho y hasta de lo que no. Hemos propuesto mucho, lógicamente uno no espera que le digan a todo que sí, aunque otro gallo cantaría si todo lo propuesto se hubiera llevado adelante, repasen publicaciones y verán. Algunos políticos de poltrona y sus palmeros, siempre nos miraron con recelo, nunca escribimos al dictado y eso al que ordena y manda no le gusta.

Lo que, si echo en falta, es a los jóvenes de hoy, quizá no hemos sabido conectar con ellos, lo que como autocritica es duro. También es duro ver como a los jóvenes la historia de su tierra le importan un rábano y no tengan nada que decir, ni quieran. El Centro involucro a personas de la Comarca, el primer presidente fue el hijarano Víctor Guiu, le siguieron el poblano Román Sierra y el actual, José Ángel Guimera de Castelnou, pero ha habido gente maravillosa de todos los pueblos, y cito a algunas personas que han trabajado y colaborado, pero hay más, muchas gracias a todos. Álvaro Segundo de Vinaceite, Miguel Gracia de Samper, Silvia Blasco de Urrea, Alfredo Martínez de Albalate, Eva Gil de Azaila, Jesús Lucea de Jatiel, gracias a todos ellos la pequeña maquina sigue funcionando.

Y llegaron reconocimientos al Centro de Estudios. El periódico La Comarca, lo nomino para algunos de sus premios anuales. Los hijaranos decidieron que, en 2018, fuera el pregonero de sus fiestas. En 2023, la Asociación Aragonesa de Amigos del Libro le otorgó el premio Búho por sus más de 25 años trabajando por recuperar, impulsar y difundir el legado patrimonial y cultural de la comarca. En este 2024, el premio Redoble de la Ruta del tambor y el Bombo por llevar trabajando desde 1998 por la cultura, la historia y las tradiciones de la Comarca del Bajo Martín. Y el mayor reconocimiento de todos, los socios y los que compran las publicaciones, que nos avalan durante todos estos años. Muchísimas gracias.

Y hasta aquí hemos llegado, continuara…

Pascual Ferrer. Érase una vez