Ante la situación que estamos viviendo debido a la pandemia igual es el momento de empezar a cambiar la mentalidad  sobre el futuro de nuestros jóvenes en el mundo rural.

Ahora que la vida social en las ciudades se está viendo muy reducida, los jóvenes quizás tienen las cosas más fáciles para quedarse en los pueblos siempre y cuando seamos capaces de darles lo que se merecen en los tiempos en los que vivimos. Igual ahora se empieza a cambiar la forma de vernos a los que no vivimos en las ciudades y se deja de pensar que los jóvenes que se quedan en los pueblos lo hacen porque no pueden hacer otra cosa o porque son unos fracasados. Muchos jóvenes se sienten muy orgullosos de ser de pueblo y se tienen que ir porque en sus lugares de origen no tienen posibilidad de quedarse.

Desde hace un tiempo hay un sentimiento en alza entre los más jóvenes y los que ya no lo somos, que es el orgullo rural, sacamos pecho cuando se habla del mudo rural, nos unimos como nunca para denunciar que nos morimos y reivindicar que nos tienen que dotar de todo lo que nos han negado desde hace décadas; se pone en valor el trabajo en el campo, en el mundo rural,y para muestra está Miguel Montoro un adolescente mallorquín de 14 años que pone esta situación en valor  a través de las redes sociales con más de 10 millones de visualizaciones en Youtube y más de 730.000 seguidores en Instagram.

Pero para que los jóvenes se puedan quedar hay que pensar en ellos, hay que dotar a los pueblos, a las Comarcas, de herramientas y fondos especiales para que puedan desarrollar sus estudios, sus trabajos y sus ratos de ocio.  Hay que hacer mesas redondas con ellos y que cuenten sus necesidades, hay que darles voz para que construyan el futuro de nuestros pueblos, para que de una vez por todas dejemos de ser la España Vaciada, porque sin ellos tenemos las horas contadas.

Carmen Olague – CHA Montoro de Mezquita