Si se cierran los bares, restaurantes, discotecas,… disminuyen notablemente los contagios del Covid-19, pero también aumentan el paro, los problemas socioeconómicos, la población carece de ingresos y cada vez hay más pobres. El Estado no puede eliminar la rentabilidad empresarial porque es la fuente de la cual se nutre.

¿Qué se puede hacer? Los políticos tienen que aparcar sus diferencias, desavenencias y afán de protagonismo y empezar a hacer «Política», que hay que recordarles que es el proceso de tomar decisiones, que se apliquen a todos, en beneficio de la sociedad. No sólo consiste en hacer cumplir la ley sino en intentar llegar a sus mentes y sentimientos.

Estamos en una fase histórica de crisis multidimensional que exigirán cambios que hasta ahora era impensables. La situación es muy preocupante, España supera ya los 900.000 casos. La gente mayor tiene miedo a contagiarse y la transmisión se produc en la mayoría de los casos en el ambiente familiar. Los brotes entre los jóvenes se están disparando por las concentraciones, por las fiestas, en las que no se respetan las medidas de seguridad impuestas.

La OMS avisa de las secuelas a largo plazo: «Llevará a infecciones, sufrimientos y muertes innecesarias». Algunas personas superan la patología pero arrastran largas consecuencias que no son banales: fibrosis pulmonar, alteraciones cardiacas y renales, encefalitis aguda, dificultades para respirar, cansancio, afectación de la fuerza muscular y motora, trastornos cognitivos,… Hay gente joven de 19 años que afirman sentirse en el cuerpo de un anciano, incluso cuando no presentaban enfermedades ni antecedentes previos.

Urge una mayor concienciación de la población, especialmente de los jóvenes sobre la responsabilidad personal y la necesidad de seguir las medidas sanitarias.

¡Esto es cosa de todos unidos, no podemos bajar la guardia! ¡Los políticos, que tienen muchos asesores a su alrededor, deben resolver el dilema en favor de las personas y de la Humanidad!

Carmen Agud – PAR Fuentespalda