Las últimas reuniones entre la consejera de Economía y los 34 ayuntamientos afectados por el fiasco del Nudo Mudéjar han abierto una etapa que debe valorarse de forma positiva. La nueva consejera, Eva Valle, ha demostrado preparación, capacidad de trabajo y una disposición al diálogo que el territorio necesitaba con urgencia. Incorporada en mayo, ha sido capaz de ponerse al día en muy poco tiempo sobre un expediente complejo, cargado de expectativas frustradas y de consecuencias directas para el futuro económico del corazón de la provincia de Teruel.

En un proyecto de descarbonización marcado por la decepción, la falta de explicaciones y los compromisos incumplidos, sentarse pronto con los alcaldes afectados supone reconocer que el problema existe y que no puede resolverse desde la distancia. Los municipios no piden declaraciones amables, sino interlocución real, información clara y decisiones útiles. La transición energética prometida a este territorio no puede convertirse en una nueva oportunidad perdida.

El Nudo Mudéjar debía ser una pieza clave para transformar la energía renovable en desarrollo industrial, empleo y arraigo. Sin embargo, lo ocurrido ha dejado una profunda sensación de abandono. Se habló de futuro, de descarbonización, de compensar el cierre de actividades que marcaron durante décadas la vida económica de la zona. Pero cuando llegan los recortes, los retrasos o las indefiniciones, nadie asume responsabilidades políticas con la contundencia que merece el daño causado.

Por eso, la actitud dialogante de la consejera debe ser solo el punto de partida. Ahora hacen falta medidas ágiles, decisión institucional y una defensa firme de los intereses de Teruel. La energía renovable no puede producirse aquí para generar beneficios lejos de aquí. Si el territorio aporta suelo, recursos y capacidad energética, también debe recibir industria, empleo estable y oportunidades reales.

Los ayuntamientos afectados tienen derecho a exigir respuestas y la ciudadanía, también. Se debe recomponer la confianza con hechos, plazos y compromisos verificables.

El Gobierno de Aragón debe liderar esta reivindicación con firmeza, y el Ministerio debe escuchar a un territorio que ya ha soportado demasiadas promesas incumplidas. El Nudo Mudéjar sigue siendo una oportunidad estratégica, pero cada día perdido reduce su potencial.

Editorial.