Las oliveras centenarias e incluso milenarias del Bajo Aragón llegarán el próximo mes de enero a FITUR, la Feria Internacional de Turismo. Sus miles de visitantes-222.000 asistentes en 2023 con una cifra cercana a su récord- podrán conocer más a fondo a un árbol que pone rostro a la historia de la actividad económica del territorio bajoaragonés y que también ha asentado población o la ha aminorado en los años de las heladas más cruentas. Su aceite y aceitunas son parte del pasado de la zona y deben serlo también en su futuro. Tanto en el sector primario a través de su explotación agrícola como en el turismo a través del oleoturismo, un sector en auge en el que el Bajo Aragón Histórico tiene mucho que decir. El olivo es parte del patrimonio social, cultural y económico de nuestras comarcas y debe seguir siéndolo a través del apoyo y el cuidado de la agricultura pero también fomentando su potencial turístico.

El proyecto ‘Oliveras Centenarias del Bajo Aragón y Matarraña’coordinado por Fernando Zorrilla está catalogando estos árboles que destacan por su longevidad y dimensiones pero también por las variedades e historia. Estas características propias de la zona pueden suponer un nicho para el turismo que ya se está empezando a potenciar y que tiene mucho futuro por delante para crecer. Así quedó demostrado el pasado domingo en Las Parras de Castellote, donde se encuentran las oliveras de mayor valor del Bajo Aragón con árboles que podrían ser milenarios. La almazara de Jaganta, del siglo XVII, está excepcionalmente conservada, y estuvo en pleno uso, sin apenas reformas, hasta 1942. Ahora, 30 años después de su restauración, es un espacio museístico único en todo el país que su ayuntamiento quiere dar a conocer. La celebración del Día Mundial del Olivo en Las Parras y su pedanía atrajo el domingo a medio centenar de interesados con la organización del Grupo de acción local Bajo Aragón- Matarraña (OMEZYMA) y la Comarca del Bajo Aragón. Esta cifra es un ejemplo del interés que despiertan las oliveras centenarias con una buena organización y el mejor incentivo para seguir trabajando.

Comarcas, ayuntamientos y entidades como los grupos Leader deben seguir trabajando en su potencial turístico como ya lo hacen en provincias vecinas como Castellón aunque sin olvidar que el principal uso del olivo es el del sector primario y que nuestros campos de cultivo deben ser zonas vivas en las que haya personas dispuestas a trabajarlos.

Editorial.