La creación de una plataforma logística e industrial de 2,6 millones de metros cuadrados en El Regallo constituye, sobre el papel, una iniciativa de gran interés para Alcañiz y para el conjunto del Bajo Aragón. La disponibilidad de suelo y la integración en la Red de Plataformas Logísticas de Aragón pueden mejorar la capacidad del territorio para atraer empresas vinculadas a la automoción, la agroindustria, la tecnología o la logística. También refuerzan argumentos históricos como la necesidad de culminar la A-68.
Sin embargo, la magnitud del anuncio exige planificación, realismo y una mirada que vaya más allá de los límites municipales. Por el momento, no se conocen ni la inversión necesaria ni las empresas interesadas en instalarse. Antes de urbanizar miles de metros cuadrados, las administraciones deben acreditar que existe demanda suficiente y explicar cómo se financiarán los accesos y los servicios. El objetivo no puede ser acumular suelo industrial, sino conseguir empresas, empleo y actividad económica duradera.
El Bajo Aragón Histórico cuenta ya con polígonos consolidados y con capacidad de crecimiento que deben ser prioritarios. El de Calanda ha demostrado su utilidad para acoger empresas industriales que necesitaban ampliar sus instalaciones. La Venta del Barro, en La Puebla de Híjar, reúne además una posición estratégica junto a la N-232 y la línea ferroviaria. Su potencial adquiere ahora una nueva dimensión ante la futura instalación del gran centro de datos de Amazon entre La Puebla y Azaila, llamado a generar un ecosistema de proveedores, servicios y nuevas inversiones.
El Regallo no debe plantearse como una iniciativa aislada ni como un competidor de estos espacios. Puede formar parte de una estrategia industrial más amplia, desarrollada por fases y vinculada a necesidades empresariales reales. Pero sería un error dispersar recursos públicos mientras existen polígonos que necesitan ampliaciones, mejores accesos, servicios, energía y promoción.
La oportunidad está en construir un verdadero eje económico entre La Puebla de Híjar, Calanda y Alcañiz, aprovechando las fortalezas específicas de cada enclave. El territorio necesita cooperación y especialización. Crecer no consiste únicamente en crear más suelo, sino en utilizar con inteligencia el que ya tenemos y convertir las grandes inversiones anunciadas en prosperidad compartida
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