Nuestros pueblos han vuelto a desprenderse de esa pátina de tristeza que lleva puesta el invierno. Acabamos de traspasar el equinoccio de primavera, cita anual muy celebrada por las culturas ancestrales debido a que marca el despertar de la naturaleza tras el frío invernal. Suele llevarse poco con Domingo de Ramos, fecha que, de algún modo, proclama el renacer social: el primer domingo de la Semana Santa no solo señala el inicio de unos días de celebración religiosa, sino que se ha convertido en el primero de los acontecimientos lúdicos de la temporada de buen tiempo. En Caspe, desde hace unos años aquello de estrenar ropa por Domingo de Ramos ha dejado paso a un fenómeno mucho más festivo: la juventud ya no solo sale con sus mejores galas, sino que se planta en la calle dispuesta a darlo todo, a reventar la plaza a la hora del vermú, a llenar bares y restaurantes a la hora de comer, y a acudir al tardeo multitudinario que… suele alargarse. Da gusto ver cómo jóvenes y mayores recuperamos un espacio público al que nunca debimos renunciar. Ya que hablamos del vermú, sería maravilloso salir todos los fines de semana y ver ambiente al mediodía en nuestros pueblos los sábados y domingos, tal y como antes pasaba y sigue pasando en muchos lugares de España.

Lamentablemente, las cosas han cambiado y ahora es poco habitual ver mucho personal un fin de semana cualquiera. Pero todo cambia si le damos motivos para salir a los vecinos. Es evidente que en los pueblos, más allá del terreno individual o del núcleo familiar, tenemos que esforzarnos por sobrevivir continuamente. Está muy bien irse a la torreta o a la bodega para juntarse con los amigos o la familia, pero debemos pensar también en comunidad. Si queremos que nuestros municipios gocen de buena salud social, tanto ayuntamientos como sociedad civil debemos proponer actividades a menudo, para que aquellos que hemos decidido quedarnos en nuestras comarcas estemos a gusto y digamos con orgullo que el pueblo en el que vivimos sigue muy vivo. Suelo decir que nuestros pueblos deben ser espacios en los que apetezca vivir. Ante la falta de servicios, buena vida y propuestas.

Afortunadamente, la primavera viene muy cargada de citas culturales. En Caspe comenzaremos con el Juramento de los Compromisarios la semana del 8 al 13 de abril; la semana siguiente tendrán lugar las jornadas de historia contemporánea organizadas por el CECBAC; para el sábado 20 de abril la fiesta se traslada a Maella, con su multitudinaria Sartané; el martes 23 de abril los vecinos de la huerta recuperan la comida popular junto a la escuela de Zaragoceta; en Alcañiz, ese mismo día tendremos el Vencimiento del Dragón que llegará acompañado de puestos donde comprar libros, flores o informarse del buen hacer de las asociaciones (también otras localidades organizan actos el día de nuestro patrón regional); el sábado 27 de abril llega el turno de San Marcos, la gran fiesta de Chiprana; ese mismo fin de semana tendrá lugar la Feria de Abril de Andorra, que ya celebra su 5ª edición; nos plantaremos ya en el 1 de mayo, fiesta que resiste en el paraje del Más de la Punta de Caspe. Son solo algunas de las propuestas culturales y festivas que tenemos por delante en las próximas semanas. Citas que conseguirán que volvamos a juntarnos en calles, plazas, parques o parajes. Eventos que reunirán en nuestros pueblos a quienes nos hemos quedado, a los que llegaron, a los que nacieron aquí pero viven fuera, y a visitantes. Habrá diversión y alegría para todos.

Amadeo Barceló. Presidente del CECBAC