Un ser entrañable, amigo de todos es Joaquín Carbonell Martí (Alloza, Teruel, 1947-Zaragoza, 2020). Maldigo al virus que nos invade, que a tantas buenas personas nos roba, y siento una tristeza infinita por la muerte de este bajoaragonés que siempre presumió de serlo, de este turolense universal que soñó un Aragón culto, libre y con futuro. Estoy seguro que este ilustre allocino no dejó ni un pueblo del Bajo Aragón histórico por visitar y de que la mitad de nuestra población tiene una foto con él en alguna de sus múltiples facetas creadoras, y a sus 73 años destilaba más energía y juventud de muchos de menos de cuarenta. Irrepetible. Deja una obra espléndida.

Se ha ido Joaquín, pero nos quedan sus libros, sus palabras, su amistad y su música. Y eso es eterno. Consiguió todo lo que se propuso porque disfrutaba haciéndolo y para ello no ponía límites a la hora de escribir, componer, cantar, denunciar el cerrojazo minero, las lamentables comunicaciones y servicios de este territorio, o la falta de «Libertad, amnistía y Estatuto de Autonomía» desde el mítico concierto en el Teatro Principal de Zaragoza el 13 de noviembre de 1973. Su compromiso por esta tierra es incuestionable y a partir de ahora Teruel tendrá una estrella más en el cielo.

Él mismo, el día que ingresó en el hospital Clínico de Zaragoza, escribió en su muro de Facebook «En la UCI, no bromeen», un mensaje con el que quería darnos el mar. Canciones como ‘La peseta’, ‘El gorila’, ‘Los versos de Pablo Neruda’, ‘La Paca del Cañizar’, ‘Canción para Dimitri’, ‘El sonajero de Martín’, ‘De Teruel no es cualquiera’ y su mágico ‘Me gustaría darte el mar’ son el mejor antídoto contra la enfermedad.

Que su adiós nos sirva para ser más responsables y solidarios frente a esta terrible pandemia y nos haga ser, de algún modo, como Joaquín Carbonell.

Joaquín, Aragón canta y llora por ti. Tuve la fortuna e inmenso honor de compartir amistad y escenarios con él y con Eduardo Paz, alcorisano de La Bullonera, y ahora cogeré mi guitarra para entonar por él y solo por él ‘La albada de la ausencia’, maravilloso tema de Labordeta que te invito a cantar también.

Salvador Berlanga