Este mes de enero es muy importante en nuestros municipios, que comienzan el año renovando tradiciones, incluso recuperándolas, así como dándoles nuevos protagonistas. Las hogueras por San Antón, San Sebastián o San Valero contienen detrás uno de los valores más importantes para la definición de nuestra identidad: la participación vecinal. No se trata de citas organizadas por los ayuntamientos, sino que son impulsadas por los propios vecinos a través de cofradías, quintos y asociaciones que están dispuestas a trabajar al lado, eso sí, de sus consistorios, a los que piden respaldo institucional, económico y de seguridad jurídica.

Sin esta citas, la cuesta de enero tras unas navidades con las calles repletas sería mucho más difícil en un territorio que lleva décadas enfrentando la despoblación y la pérdida de las ra´ces identitarias. Sin embargo, frente a ello, podemos comprobar cómo se cumple el relevo generacional y continúan con éxito las tradiciones más antiguas de nuestros municipios. Citas como los Dichos del Bicho en Valderrobres, la Mochiganga en Mas de las Matas, la Encamisada de Estercuel, la Monumental de Castelserás, los Diablets en La Fresneda, La Portellada o municipios del Maestrazgo, las llegas, subastas y procesiones arrastran a cientos de personas que viviéndolas, mantienen la llama de un fuego que no debe apagarse.

Por quienes trabajan con la ilusión de compartir estos momentos en un enero históricamente cálido, solo cabe llamar a la participación de todos aquellos que puedan asistir a estas fiestas de invierno, difundiéndolas y poniendo la mirada en un medio rural dinámico, contenido de experiencias únicas y donde la hospitalidad, la diversión y las buenas tradiciones con sentido histórico valen verdaderamente la pena.

Editorial.