Alcañiz es la novena ciudad en población de Aragón y, sin embargo, tiene el instituto con más alumnos de toda la comunidad. Este récord no es para presumir de demografía sino todo lo contrario, para seguir reivindicando una solución a la saturación que sufre este centro, que cuenta además con instalaciones antiguas y desfasadas. En la pasada legislatura se inició el proyecto de construcción de un nuevo aulario para la Formación Profesional que culminará en la actual. En total, una inversión de 2,7 millones del FITE para las aulas que se estrenaron en septiembre que se sumará a los 1,3 millones de la segunda y última fase que se iniciará este año.

Estos cuatro millones son una inversión importante que sirve para que alumnos, profesores y personal no docente trabajen en mejores condiciones pero que no puede ser la solución definitiva a los problemas de este centro. En 2022 se anunció la transformación del colegio Juan Sobrarias en un centro con líneas de 1º a 4º de ESO. Sin embargo, no se realizaron avances y ahora el nuevo gobierno tan asegura que está «estudiando» la situación con el Ayuntamiento pero sin comprometerse todavía a más que a la finalización del aulario.

Mientras tanto, el IES Bajo Aragón y CPIFP Bajo Aragón comparten la misma parcela y entre los dos suman alrededor de 1.700 alumnos. La saturación se evidencia en la falta de espacio en las clases (se tuvo que llegar a poner barracones) pero también en el patio, en la gestión de espacios y en la seguridad.

Otras ciudades medias aragonesas con características similares a Alcañiz cuentan con dos institutos. Es el caso de Utebo (18.881 habitantes), Monzón (17.650), Barbastro (17.214), Ejea de los Caballeros (17.124), Fraga (15.294) o Jaca (13.437) disponen de dos institutos en emplazamientos distintos.

La antigüedad es otro de los problemas y hace años que el actual IES necesita una reforma integral. El edificio Cardenal Ram tiene más de medio siglo de vida (data de 1971) y el Botánico Loscos ocupa lo que en su día fueron la almazara y aprisco para ganado del antiguo Bachillerato Laboral.

Con el Hospital ya terminado urge plantearse que parte de la inversión pública autonómica llegue hasta la capital bajoaragonesa para terminar con la saturación de un instituto en el que estudian los alumnos de prácticamente todo el Bajo Aragón Histórico.

Editorial.