Tras semanas de incertidumbre y negociaciones poco edificantes, el pasado 7 de enero se elegía a Pedro Sánchez como presidente del Gobierno. Después de tres días de amarga investidura, en el que se escucharon improperios, palabras altisonantes y afirmaciones tumultuosas.

Para los que no concebimos otra cosa que respetar nuestro Estado de derecho, retumbó a burla, engaño y decepción. Y todo ello sin que la presidenta del Congreso, Meritxel Batet y el todavía candidato a la Presidencia del Gobierno hicieran nada por mantener y defender con respeto a nuestra Constitución e instituciones. Es lo mínimo que se les debe exigir.

Llevamos ya siete días de gobierno progresista y ya atisbamos el rumbo por el que va a discurrir el futuro de los españoles. En primer lugar se anuncia un aumento del gasto social de 30.000 millones de euros. Y han comenzado a lo grande disparando el despilfarro: 18 ministerios y 4 vicepresidencias. El mayor gobierno de la historia en cuanto al número de integrantes, con el consiguiente gasto extra en cuestiones verdaderamente superfluas.
Un Ejecutivo que ya ha adoptado medidas sonrojantes como la elección de la anterior ministra de Justicia, Dolores Redondo, como nueva Fiscal General del Estado. Un gesto deplorable cuyo objetivo no es otro que unificar los poderes legislativo, ejecutivo y judicial. Algo propio de regímenes totalitarios y dictatoriales, no de democracias como la nuestra.

Pero no es otra de las ya numerosas decisiones nefastas que ha adoptado el PSOE y Pedro Sánchez desde que se produjo la repetición electoral. Además de los pactos ya firmados con ERC y Bildu, en el poco tiempo ya transcurrido se habla del acercamiento de presos etarras al País Vasco o del reconocimiento del Gobierno español al ya ex presidente Torra. Algo fuera de lo normal.

Así es el Gobierno que va a dirigir los destinos de nuestro país en el futuro. El mismo que nos dice que va a dar estabilidad cuando está apoyado por partidos a los que la gobernabilidad de España «les importa un bledo». Y, por consiguiente, el que nos va a traer el progreso a Teruel y a España. ¿Alguien puede creérselo?

Alberto Herrero – PP Calanda