Las altas tasas de inmigración en numerosos de nuestros pueblos están planteando serios debates educativos que urge abordar con seriedad y la especificidad que requiere la realidad de nuestro medio rural. Las clases de refuerzo de lengua castellana son esenciales para municipios con Caspe, donde desde hace años trabajan para la integración de otras nacionalidades. El crecimiento de este municipio debido al auge del sector primario esencialmente supone que, a la par que aumenta la población, crezcan las necesidades para aquellos alumnos de nueva escolarización. Consejo Escolar Municipal, todos los colegios, el instituto y las ampas enviaron un comunicado ayer pidiendo que no haya recortes y que se les apoye para poder formar a estos alumnos abocados al fracaso escolar por el desconocimiento del idioma castellano. Su reivindicación es justa y requiere de un análisis detallado que garantice la mejor gestión de los recursos posibles.

La situación de Caspe es extrapolable a otros municipios de pequeño tamaño donde la escuela rural y los CRAs están siendo sostenidos por alumnos de familias extranjeras que no pueden apoyar a sus hijos en el conocimiento del idioma. Las escuelas de adultos realizan una importantísima labor de formación para los mayores, pero en las etapas infantiles y juveniles es obligación de nuestra administración pública garantizar una educación que permita a estos alumnos superar con éxito las etapas educativas e integrarse con éxito en nuestro sistema.

La gran demanda de empleo de numerosos sectores, especialmente el industrial, la construcción y el primario, está atrayendo a familias de otros países que buscan un porvenir mejor y sin las que no sería posible el relevo. En Andorra se está trabajando ya para que los ucranianos que vinieron con los contingentes de ayuda que financió Forestalia estudien castellano y se incorporen al mercado laboral cuanto antes. Según CEOE Cepyme sólo en Teruel faltan más de cuatro mil personas para trabajar.

Urge que empresas y administración pública coordinen sus necesidades y garanticen cuanto antes lo que marca la ley, superándola con más fondos, para encontrar la mejor manera de facilitar la integración de los extranjeros que ya forman parte de nuestra realidad social, contribuyendo a su mejora y progreso.

Editorial.