Como decía Gabriel García Márquez en Cien años de soledad, ’El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre, y para nombrarlas había que señalarlas con el dedo’, de tal suerte que estas palabras siguen siendo aplicables más de medio siglo después, pues continúa habiendo realidades que carecen de nombre.

Tras la victoria de los demócratas Joe Biden y Kamala Harris en las recientes Elecciones Presidenciales de Estados Unidos, nadie se ha cuestionado la calificación de la esposa del primero, pues en dicho país siempre se ha utilizado el acrónimo FLOTUS (First Lady of The US o Primera Dama de los Estados Unidos) para referirse a esta. No obstante, numerosas voces han dudado acerca del nombre que recibirá el marido de la vicepresidenta, Doug Emhoff, pues el mundo de mujeres ocupando la Vicepresidencia de los Estados Unidos es tan reciente que consecuentemente, la calificación que merecen los cónyuges de estas es una realidad que todavía carece de nombre.

Parece sorprendente que este gran hito en la historia haya tenido lugar en 2020, después de más de dos siglos de democracia en Estados Unidos que se traducen en un total de cuarenta y cinco presidentes, y obviamente vicepresidentes, con una nota en común: todos hombres. Teniendo en cuenta estos datos, la victoria de Kamala Harris no puede ser solamente considerada como un triunfo puramente electoral de los demócratas sobre los republicanos, sino que necesariamente debe ser vista como una victoria en términos de igualdad material de género, que coincidirán conmigo, tanta falta hace en esta sociedad. De la misma forma, el hecho de que Doug Emhoff haya decidido ampliar la excedencia a la que se acogió en agosto con motivo de la cercanía de las elecciones con el fin de dedicarse a su pareja y a sus nuevas responsabilidades, amplía la repercusión de este hito y provoca el derrumbamiento de, si cabe, más estereotipos.

Trasladándonos a un contexto más cercano, si bien es cierto que en España ha habido y hay actualmente mujeres ocupando la Vicepresidencia del Gobierno, con más de cuatro décadas de democracia ninguna mujer ha adquirido la condición de Presidenta del Gobierno, como en el caso de Estados Unidos. Con esto quiero decir que aunque exista progreso en esta materia, y como es habitual en todas las desigualdades, el camino hacia la igualdad absoluta sigue siendo largo y complejo y por tanto, la figura de Kamala Harris debe servir de inspiración y debe asimismo interpretarse como un llamamiento a la totalidad de las mujeres a seguir aspirando a lo más alto.

Finalmente, querría destacar que otra de mis esperanzas es que hechos como el que he relatado no tengan que ser objeto de noticia o novedad, pues en un futuro, espero no muy lejano, deberían ser vistos como algo ordinario. Es posible que para que esto suceda una primera solución fácil, y cuanto menos simbólica, pudiera ser encontrar un nombre para realidades como la de Doug Emhoff que tanto se repetirán.

María Micolau Martí