Hacer las cosas que más nos cuestan dicen que es la manera de alcanzar todas nuestras metas. Esa regla sirve para casi todos los ámbitos de tu vida. ¿Quieres ponerte en forma? Si ese es tu objetivo real y realmente es algo que quieres desde muy adentro, no te importará o mejor dicho no te impedirá que un día sin muchos ánimos te quedes en casa, en lugar de salir a correr o realizar tu tabla de ejercicios. Cuando conseguimos que nuestros objetivos estén alineados con nuestra emoción, será muy difícil que la pereza, las excusas o cualquier contratiempo nos pare.

¿Realmente quieres perder peso? Pues la única manera de que lo consigas es que estés totalmente mentalizado en que eso es lo que quieres para tu futuro. El problema de la mente humana es que no somos capaces de comprometernos por mucho tiempo. Enseguida perdemos el ánimo o se nos olvida la importancia que tiene el alcanzar ese objetivo para nuestras vidas.

Esta demostrado que por norma general, cuando sucede un evento «duro» en nuestras vidas es cuando aparece esa convicción, es fuerza que se despierta en nosotros como compromiso total que nos ayudará alcanzar nuestras metas. Es después de caer a lo mas profundo, cuando realmente nos replanteamos nuestros hábitos, actitudes y analizamos donde estamos fallando.

Es una pena que esa fuerza solo la busquemos cuando nos van mal las cosas. Que sea necesario caer, para que seamos capaces de cambiar nuestras actitudes. Que sea necesario caer para que nazca en nosotros el compromiso total necesario para alcanzar nuestros objetivos.

El diagnostico de una enfermedad, una ruptura, una perdida, son realmente puntos de partida para mejorarnos y descubrirnos a nosotros mismos. De nuestro verdadero potencial. Por eso siempre se ha dicho que las Crisis son Oportunidades. Pero no penséis que se refieren a oportunidades de negocios o de ganar dinero fácil. Es una Oportunidad de crecer y alcanzar versiones mejores de nosotros mismos.
Aunque parezca que no estoy hablando sobre las inversiones o los mercados en el artículo de hoy, la verdad es que lo estoy haciendo de forma directa.

Todos nos acercamos a las inversiones con muchas ganas de ganar dinero, pero con poco compromiso, con poca disciplina que al fin y al cabo es la piedra filosofal de cualquier proyecto que queramos conseguir en nuestras vidas.


Desgraciadamente esa disciplina se va tallando a base de experiencias, perdidas y difíciles decisiones que debemos de ir tomando en diferentes momentos de mercados. El mercado en algún momento nos tirará al suelo, y nos tocará levantarnos. Si nos levantamos sin convicciones nuevas y con ganas de cambiar, ya os adelanto que no habrá servido para nada ni la caída ni el levantarse, ya que tarde o temprano volverá a tirarnos cayendo cada vez más y más hondo.

Esa fuerza que aparece en esos malos momentos y que es la catalizadora de todos los buenos cambios que realizamos en nuestras vidas, esa misma fuerza la tenemos ya. Es una pena que solo la busquemos cuando estamos en apuros, en lugar de trabajarla todos los días. Pensar el potencial que tendríamos si la disciplina, la autocritica en nuestros fallos y la mejora de nuestra forma de operar, reinara en nuestras Inversiones. Sea disciplinado, nunca pare de mejorar y aprenda de sus errores. Imparable.

Raúl Cirugeda. La Bolsa / Espacio de Caja Rural de Teruel