La movilización del sector primario se está desarrollando de forma coordinada a la vez que improvisada pero con un destacable impacto desde el punto de vista pacífico y constructivo. Los cortes de carretera de martes y miércoles han visibilizado la realidad de un sector asfixiado por la burocracia, la legislación restrictiva y los altos costes, a lo que se une la competencia desleal y los problemas en la cadena alimentaria, donde se pierde la rentabilidad a través de intermediarios. Las manifestaciones continúan hoy con un recrudecimiento de las acciones, a las que durante la jornada de mañana se quiere unir a colectivos del transporte, como camioneros y taxistas. Las movilizaciones organizadas por los sindicatos agrarios comenzaron ayer también con un notable éxito en Huesca. Cabe destacar la no intervención de los mismos en las acciones improvisadas en las que se pedía que no hubiera pancartas de sindicatos ni partidos, convirtiendo así las concentraciones en una cuestión que ha concernido a toda la sociedad.

Cabe destacar la acción de la Guardia Civil, que ha sido flexible permitiendo que se cortaran carreteras sin apenas sancionar a los manifestantes y de la propia población general, que está padeciendo retrasos considerables y efectos colaterales de unas concentraciones que, pese a respaldar, suponen una extorsión en el día a día de cientos de miles de ciudadanos, empresas y servicios que dependen del tráfico.

Cabe esperar que esta llamada de atención, que pretende alargarse durante todo el mes de febrero, suponga además de cambios que mejoren la realidad de los agricultores, la toma de conciencia por parte de las instituciones públicas para contar con el sector primario y el medio rural a la hora de legislar. La ganadería y la agricultura deben ser tenidas en cuenta como servicio esencial, vertebrador, garante de la soberanía alimentaria y de la identidad del territorio. Urge garantizar su supervivencia y, especialmente, el relevo generacional, que está en grave riesgo, así como la supervivencia de los pequeños agricultores. Los datos avalan la sangría de profesionales del sector cada año en nuestro país. Debe situarse en la agenda política como prioridad conseguir que el esfuerzo de los agricultores sea dignificado, social y económicamente.

Editorial.