La reivindicada implantación de la Universidad Nacional de Educación a Distancia, la  UNED, en Alcañiz parece que será una realidad en 2021. Se trata de un proyecto en el que se ha estado trabajando en los despachos del Ayuntamiento y el rectorado en los últimos meses y que ayer desveló por sorpresa el ministro de Universidades, Manuel Castells, en comisión. Lo hizo para poner a Alcañiz como ejemplo del plan de su ministerio para revitalizar la España despoblada con extensiones de la Universidad a Distancia y otros proyectos que le vayan presentando. Una buena iniciativa que debería haberse producido hace muchos años ya que Teruel es la única provincia de Aragón en la que la sede de la UNED está en su capital y no en otra ciudad. Mucho se ha hablado en estos años de la llegada de la universidad, y más en campaña electoral, pero ahora todo apunta a que se ha hecho un trabajo callado en los despachos cuando tocaba y se ha anunciado públicamente cuando el proyecto tiene nombre y apellidos. Ayer hubo un envío de notas de prensa cruzadas entre el PSOE de Teruel y Teruel Existe atribuyéndose la idea que si se mira más allá del ruido del rifirrafe político denota que dos de los partidos con representación en Madrid han apostado y apoyado la formación en el medio rural. Un proyecto que debería ser la punta de lanza para más iniciativas en el Bajo Aragón. Por un lado, Alcañiz contará con un aula extendida de la sede de Teruel con su propio director y coordinador; y sus estudios específicos a distancia: acceso a la universidad para mayores de 25 años, idiomas e implantación de algunas carreras. Por otro, el próximo año también se implantará el primer centro de investigación de la UNED fuera de Madrid. El actual Centro de Estudios Humanísticos de la ciudad tendría implantación universitaria convertido en un centro de investigación de patrimonio cultural, estudios humanísticos y desarrollo local. Unas iniciativas que atraerán a profesorado e investigadores a la ciudad; gente que podría encontrar en el Bajo Aragón un proyecto de futuro y, sobre todo, que ofrecerá a los bajoaragoneses la oportunidad de formarse en estudios universitarios e idiomas sin salir de casa. También servirá para poner en valor el propio Centro de Estudios Humanísticos, un espacio que realiza desde hace años una gran actividad por el humanismo que sin embargo se desconoce y no tiene la relevancia pública que debería entre la ciudadanía.

Editorial