Una de las lecciones que nos deja este periodo convulso es que cuando los partidos políticos anteponen sus intereses al de la sociedad, los ciudadanos pagan un precio muy alto. La irresponsabilidad de algunos representantes públicos se traduce hoy en peores remedios contra la pandemia, polarización, destrucción de empleos y, lamentablemente, en pérdida de vidas. Siempre he renegado de quien gobierna o realiza oposición con la calculadora electoral en la mano y siempre he repudiado los proyectos políticos cimentados sobre el odio y el enfrentamiento entre españoles. Muchos dirigentes populistas e irresponsables llevan meses haciendo crujir las bisagras de la paciencia de los ciudadanos. A los que anhelan una vuelta a la España de las trincheras y lanzan negros augurios sobre los que tratamos de sumar, les responderé citando a la presidenta de mi partido, Inés Arrimadas: «Me importan un pimiento las encuestas. Me importan los españoles».

En Ciudadanos estamos convencidos de que es momento de sumar y los ataques que recibimos a izquierda y derecha no nos van a disuadir de ello. Esta provincia merece una clase política a la altura de sus gentes y por ello estamos luchando desde las instituciones. ¿Quién no es capaz de llegar a un acuerdo con esas premisas? Solo alguien que saca la calculadora electoral antes que la calculadora de enfermos, muertos y empleos perdidos puede encontrar motivos para no dialogar. No hay más que mirar a otras instituciones. Pero no es momento de pensar en encuestas. Nunca lo ha sido, pero ahora menos. Ni Ciudadanos ni yo creemos en esa política.

Cuando me dispuse a redactar la carta al presidente y vicepresidente de la Diputación de Teruel para que juntos pudiéramos elaborar los presupuestos de la reconstrucción que paliaran las consecuencias de esta pandemia, lo hice consciente de que los políticos debemos estar a la altura de las circunstancias, no podemos perdernos en debates estériles mientras cientos de familias turolenses están sufriendo. Por suerte, en esta institución, he hallado a representantes públicos que, al igual que yo, estaban deseosos de llegar a acuerdos, de intercambiar opiniones, de explicar, pactar y explorar medidas que sabemos que van a mejorar nuestra provincia.
Este trabajo conjunto permitirá impulsar en Teruel iniciativas beneficiosas para nuestros municipios y sus habitantes; como rehabilitar viviendas para asentar población, invertir en carreteras y caminos, realizar planes de fomento del empleo, aumentar las ayudas sociales para los más necesitados, impulsar la conciliación familiar…Me enorgullece poder lanzar a todos los turolenses este mensaje de entendimiento y contribuir desde las instituciones a mejorar la convivencia y el debate público.

Las diferentes formaciones políticas, al menos a nivel provincial, tenemos muchos puntos en común. Es más grande lo que nos une que lo que nos separa, y es ahí donde debemos poner nuestra fuerza y empeño. Nadie dijo que fuera a ser fácil y, en ocasiones, hay que ceder para llegar a acuerdos. Nosotros llevamos el centro político y el sentido de la responsabilidad en nuestro ADN: somos capaces de gobernar con unos y llegar a acuerdos con otros, porque eso es hacer política útil, ser pragmático, eficaz y resolutivo. En política, los escenarios perfectos no existen, por eso siempre hay que buscar los menos malos.

Somos una sociedad frágil. El virus nos lo demuestra a diario, de nada sirven los enfrentamientos de rojos contra azules, entre los de Villa Arriba y los de Villa Abajo, de los de izquierdas contra los de derechas. Esto solo beneficia a quienes viven de atizar el odio entre compatriotas. Queda claro que de esta no saldremos más fuertes ni mejores, pero todavía estamos a tiempo de que estos consensos excepcionales que se están dando durante la pandemia se conviertan en tónica habitual. A todos nos deberían de importar un pimiento las encuestas.

Ramón Fuertes – Coordinador de Ciudadanos en Teruel