Trato de apelar a la bonhomía de las personas en la política, pues pienso de manera inocente que pocas cosas no se pueden resolver con talante, dialogo y buena voluntad. Intentó reiterar este pensamiento cada vez que puedo, pues lo considero imprescindible para la convivencia y la política que merece el pueblo español.

Pero hay líneas rojas, asuntos zafios bien rebozados de crueldad y fango, y hay uno en concreto que no puedo pasar por alto, son las menciones a la vida privada del diputado Guitarte. Mira que me están haciendo ponerme pesado con este hombre y me están haciendo ponerme pesado, precisamente los que han desatado una espiral de ataques destructivos contra el susodicho.

Como he dicho siempre Teruel Existe es una consecuencia de lo que todo sabemos ha venido sucediendo con el abandono a la provincia, hasta ahí todo correcto, igual de correcto y previsible que obtuvieran representación y que el sistema enrevesado electoralmente, les diera la oportunidad o la desgracia de que su voto fuera decisivo. Ahí comenzó una guerra no declarada sin cuartel, que denuncio sigue siendo secundada y fomentada por mal llamados medios de comunicación de ámbito nacional. No son pocos los medios, especialmente en el ámbito digital, que se prestan a contarnos los dineros y otras privacidades de la vida del señor Guitarte. Cobardes a los nunca los he visto sacar las cuentas de un obispo, que a diferencia del señor Guitarte si predican la pobreza, o de otros diputados, vienen ahora colar una matriz de opinión como si Guitarte o Teruel Existe predicaran la pobreza o fueran la orden franciscana.
Por eso digo, no hay límites, se sobrepasa cualquier línea roja y se hacen indignidades y que yo sepa las indignidades las hacen indignos. Pero supongo que así funcionan las cosas y no me puedo sorprender, pero la verdad, tampoco me puedo dejar de indignar.

Y dicho todo esto, creo que todos los que forman parte de este linchamiento mediático pronto se van a dar cuenta, que como suele pasar en estos casos, lo que han hecho será contraproducente para lo que querían conseguir. Pues Teruel ahora luce en boca de todo el mundo y seguramente de tendencia pase, aunque sea de manera breve, a moda. El grito de Teruel, ha sido interpretado por importantes sectores políticos como un movimiento de alto riesgo electoral si se contagia y aunque las ilusiones han acabado mal una y otra vez, si es probable que por primera vez con hechos, se vaya hacer algo más estructural y estratégico respecto al problema de la despoblación, así que bienvenido sea.

Por cierto no me olvido de los que se han prestado desde nuestra misma provincia, a sabotajes en contra de todos. Solo les lanzó una reflexión de una sabia compañera mía de trabajo cuando hablamos de tiempos pasados, cuando el caciquismo era todavía mucho más palpable en la realidad de los pueblos: «lo peor no eran los caciques, eran los que no tenían nada y los defendían».

Víctor Puch