Uno se alegra cuando descubre que algunos paisanos nuestros estudiaron en el extranjero al lado de personalidades de relevancia mundial como el expresidente George Bush hijo, es el caso del vicepresidente de Aragón, Arturo Aliaga. Al menos eso deduzco de los comentarios de Arturo Aliaga cuando espetó aquello de «Hay mejor cifra de empleo en Andorra ahora que cuando estaba funcionando la térmica y la minería» imposible no establecer un paralelismo con el expresidente estadounidense cuando defendió su teoría de que una de las maneras más eficaces de evitar los incendios era talar los bosques…

Los datos hay mil maneras de mirarlos, pero el más objetivo es el descenso de población de Andorra que ya ha perdido más de mil habitantes en diez años, proceso acelerado en los últimos años, también se ha perdido población estacional, algo que caracterizaba a Andorra que recibía gente de media España para trabajar en la Central. Aliaga ni corto ni perezoso añadió a la comparativa no solo a la central, también se acordó de la minería y eso sí que son ya palabras mayores, evidentemente cualquier persona entiende que en Andorra había más gente trabajando cuando estaban las minas y la central abierta que ahora.

Más allá de ironías y gracietas, debo aclarar que Aliaga, aunque no tenga nada en común con él ideológicamente y pese a su reiterada costumbre de acuñar falsas promesas, es un político que también en alguna ocasión ha sido tajante y no ha querido siempre dorar la píldora a los andorranos. Más allá de sus torpes declaraciones, en alguna ocasión nos ha dado de una u otra manera tirones de oreja merecidos, pues como hemos defendido muchos desde siempre, todo lo que ha pasado, toda la falta de alternativas, la parálisis reinante, etc., no es en exclusiva de nadie, es de todos, por eso me gusta decir que la verdad no tiene dueño, tiene camino y el camino nos indica que la ciudadanía hemos cometido errores muy graves y nos aferramos a cosas imposibles como que la central no se iba a cerrar, que la alternativa del carbón era el carbón y toda esa sarta de ensoñaciones imposibles, que se defendieron hasta hace muy poquito.

Entiendo también que, para los no andorranos, a veces somos pesados y parecemos obviar el contexto en el que vivimos en nuestra provincia, de la que no somos el único epicentro, comprendo que eso desgaste y que venga uno de fuera y cuando vea muchas cosas de Andorra le suene a chino y se ría de todo lo que decimos cuando reclamamos cosas. Pero aun entendiendo eso, no debemos perder nunca la perspectiva, Andorra no puede ni debe ser la del pasado, pero perder casi el 15% de la población en unos años y continuar la bajada sin frenos, sí es preocupante, por eso Aliaga debería centrarse en cumplir alguna de sus promesas que ese es su papel y no marearnos con datos sesgados y fuera de contexto.

Víctor Puch. Sal en la herida