12 de noviembre, final de mañana, el cinismo se hace visible con un preacuerdo de gobierno entre PSOE y Podemos, escenificado con un tierno abrazo entre Pedro NoNo Sánchez y el conde de Galapagar, Pablo Iglesias. Durante 5 meses tuvieron la poca vergüenza de hacer el paripé y no llegar a un acuerdo que, 36 horas después de la jornada de elecciones generales del 10 de noviembre, segundas elecciones tras el sainete posterior al 28-A, tenían ya redactado. Un abrazo a los comunistas sin suma de mayoría absoluta entre los dos partidos, es decir, necesita más diputados de otros grupos parlamentarios para que ese gobierno sea investido. Sánchez, pocas horas después de las elecciones, en un momento de emergencia democrática y constitucional histórica, daba portazo a la posibilidad de cualquier otra opción centrista en torno a los partidos constitucionalistas. Y es que Sánchez prefiere el calor de otros abrazos. Sánchez es el hombre de las caretas, es la mentira hecha persona, hoy se pone el traje de gran estadista, mañana, o a la vuelta de la esquina, abraza a Bildu o ERC. Sánchez está tejiendo un cordón sanitario al PP y otros partidos constitucionalistas, cuando sí debería hacerlo, con Bildu, JxCat y ERC. Prefiere negociar con aquellos que no condenan los asesinatos de ETA y con dirigentes de partidos condenados por sedición. Prefiere que los cimientos del gobierno de España sean aquellos que precisamente quieren destruir los cimientos del Estado español y orden constitucional. Como decía hace unos días Pablo Casado, «están construyendo un gobierno en el cráter de un volcán». El PP debe garantizar la estabilidad de un futuro gobierno mediante pactos, pero no investir a Sánchez, porque es poner al lobo a cuidar las ovejas, porque el PP no debe ser cómplice de la hoja de ruta que el presidente en funciones ha escogido. La responsabilidad del PP no es esa, es precisamente dejar claro que está a la altura de las circunstancias históricas, y frente a la opción de frente popular que representan PSOE y todos sus actuales aliados potenciales, ofrecer una opción centrista, constitucionalista y patriota. Señor Sánchez, es momento de dar un paso atrás, y dejar que la opción del PSOE no sea la de su juego funambulista y sí la de un socialismo de Estado. Es hora de dar marcha atrás y encontrarse en torno a un gran pacto de Estado constitucionalista.

Nacho Carbó PP Alcañiz