El patrimonio fortificado de nuestra provincia es una seña de identidad que requiere de nuestra atención. A lo largo de todo Teruel se contabilizan 350 castillos, gran parte de ellos ubicados en el Bajo Aragón Histórico. No solo edificaciones medievales, sino también castillos asociados a órdenes militares, palaciales, señoriales... Lugares que recogen lo que un día fue el territorio, y de lo que todavía podemos aprender.
Así lo lleva reivindicando desde hace años la Asociación para la Recuperación de los Castillos Turolenses, cuyos integrantes eligieron este año Alcañiz para celebrar la décima edición de su Día de los Castillos. La jornada, llena de actividad, puso de manifiesto el camino que todavía queda por hacer en torno a este patrimonio.
La capital bajoaragonesa no fue elegida al azar. Este año ha destacado por los esfuerzos que se están realizando para poner en valor la Torre Campamento. El objetivo, concretamente, es que pueda ser visitable como un recurso turístico más de la ciudad, una labor que no es fácil, pero por la que merece la pena trabajar.
Y es que al hablar del turismo que se genera en torno a los castillos, no solo hablamos de unas visitas que se concentran en la capital turolense, sino que se dispersan por todo el territorio. Por ello, cada euro destinado a la rehabilitación de este tipo de patrimonio revierte con creces a toda la provincia y, sobre todo, también lo hace a nivel de identidad. Porque para entender quiénes somos, hace falta mirar al pasado, cuidarlo y así poder avanzar.
Editorial.

