Las cifras de transmisión del coronavirus crecen de forma preocupante en todo el país y en Aragón los brotes aumentan cada día desde hace semanas. El Gobierno de Aragón ha tomado las primeras medidas, decretando la fase 2 «flexibilizada» en las comarcas ya afectadas, Huesca, Barbastro y pidiendo el confinamiento voluntario de Zaragoza capital y toda su área metropolitana. Sin embargo, en prácticamente todo el territorio, incluida la provincia de Teruel crecen los contagios debido a la alta movilidad social y vacacional, imposible de controlar. En solo diez días hemos visto brotes en Alcañiz, Andorra, Alacón, el área de Valderrobres, o Calamocha. Asimismo, la intensa relación del Bajo Aragón con Zaragoza, especialmente de los más jóvenes, hace cada vez más difícil el rastreo. Las cifras de asintomáticos son muy elevadas, dificultando todavía más el control de contagios entre aquellos que no padecen síntomas y son además altos contagiadores. Por ello, además de un llamamiento a que se cumpla el uso obligatorio de mascarilla, urge que las administraciones más cercanas tomen medidas coordinadas para dar pequeños pasos atrás que permitan el control urgente de la situación. Además de una transparencia absoluta sobre los datos, urge el refuerzo de los centros de atención primaria así como aquellas medidas que impidan el incumplimiento, como por ejemplo el cierre de las peñas o locales de ocio. La importante afección de este retroceso sobre todo al ocio nocturno requerirá además medidas de apoyo y el planteamineto de alternativas para un sector muy dañado ya. En la misma línea, y dado que la campaña agrícola en nuestro territorio se prolonga hasta mediados de octubre, urgen medidas y protocolos específicos que permitan condiciones de habitabilidad necesarias y con suficiente espacio a todos los trabajadores del campo, donde desde la primavera se venía advirtiendo de que esto podía suceder. Aún estamos a tiempo de evitar un nuevo confinamiento. Las medidas llevan cuatro meses siendo cambiantes, tanto para avanzar como para retroceder. Debemos ser agiles para no fallar durante los próximos meses. No importa desandar el camino con tal de no detener el paso.

Editorial