El Gran Premio de Aragón vuelve este fin de semana a Motorland con buenos augurios. Cinco gradas han agotado ya sus entradas, la ocupación turística se extiende mucho más allá de Alcañiz y todo apunta a que podrán mejorarse los 112.633 asistentes registrados el pasado año. Son cifras importantes no solo por lo que significan para esta edición, sino porque cada Gran Premio cuenta ya en la carrera por el futuro de Motorland.

La presencia de MotoGP está garantizada en 2027. Después, entre 2028 y 2031, Alcañiz será circuito reserva del Mundial. Mantener esa posición dentro de una competición internacional cada vez más exigente es un reconocimiento al trazado y al trabajo realizado, pero no puede convertirse en una invitación a esperar acontecimientos. Precisamente ahora toca hacer más.

MotoGP representa uno de los mayores escaparates internacionales de Aragón y deja un impacto económico inmediato que el pasado año se situó entre 10 y 12 millones de euros en el Bajo Aragón Histórico. Este fin de semana trabajan en torno al circuito más de 6.500 personas, frente a las apenas 50 de la actividad ordinaria, y el dispositivo de seguridad moviliza a más de 1.200 guardias civiles. Hoteles, restaurantes, comercios y servicios de numerosas comarcas vuelven a beneficiarse de una cita cuyo alcance desborda ampliamente los límites de Alcañiz.

Pero el valor de Motorland no puede medirse únicamente durante tres días. El reto pasa por consolidar un complejo activo durante todo el año, reforzar su relación con Technopark, atraer actividad empresarial y tecnológica y aprovechar una instalación que ya posee reconocimiento internacional. En esa dirección deben avanzar las inversiones públicas, pero también una mayor implicación de la empresa aragonesa y del conjunto de la sociedad. El Gobierno de Aragón reivindica haber incrementado notablemente el esfuerzo inversor durante los últimos tres años, con actuaciones como el reasfaltado de 6,2 millones de euros. Es importante que se siga presionando por desbloquear las infraestructuras que condicionan su crecimiento. La A-68 continúa siendo la gran deuda. Resulta difícil competir por acontecimientos internacionales mientras los accesos siguen sin estar a la altura de la instalación que pretenden servir. Este Gran Premio debe ser una celebración, pero también una demostración de capacidad. Motorland se ha ganado el derecho a competir por su continuidad. Ahora necesita que instituciones, empresas y sociedad aragonesa compitan con él.

Editorial