Recuerdo que hace como tres años encontré en el bar del que era cliente habitual (ahora está cerrado por la Covid19), en un extremo de la plaza de Santo Domingo, en Madrid, a un grupo de alcañizanos que visitaban la ciudad en viaje organizado. Les delató el acento y me alegró mucho coincidir con gente de mi tierra; y les dediqué la columna.

Esta vez la sorpresa de coincidir con alguien de la tierra fue en la plaza del Callao, que junto a la de la Puerta del Sol son de las más concurridas del centro de la capital de España.

Aunque ahora se conversa poco -y menos con desconocidos- el hecho de ponerme a opinar y preguntar sobre un extraño objeto transparente situado en medio de esa plaza (una M de plástico transparente que «sirve como hucha para poner mensajes que luego leerá la Alcalde de Madrid») hizo posible el encuentro. Resulta que quien me dijo semejante cosa -que yo ni sabía ni hubiera imaginado – fueron, a la limón, un par jóvenes que, amablemente, añadieron: «la M parece el logotipo de Master Chef». Y sí, el objeto en forma de M al que oficialmente llaman tótem «Gracias, Madrid», tiene en su base una inscripción: «Capital Iberoamericana de la Cultura Gastronómica».

Aclarado el asunto del objeto transparente se me ocurrió preguntar si ellos eran de Madrid, y les adelanté que yo era de Caspe, en Aragón; y ante mi sorpresa uno de ellos contestó, «Anda, de Caspe, yo soy de Nonaspe; claro que sé dónde está». De echo el joven me contó que es hijo de un nonaspino (que, supongo, debe vivir desde hace tiempo en Madrid). La circunstancia del paisanaje hizo que estuviéramos un rato más de ‘charrada’, en el que no pude por menos que recordar las excursiones que de estudiante hacíamos los del llamado -sin serlo- «instituto» con el señor Alloza, don Rafael, doña Goyita y el señor Campos (mi tío y padrino) al Santuario de la Virgen de Dos Aguas.

Acabamos hablando también del tren, pues en tren íbamos, hasta la Estación en la excursión campestre; y me siguió contando: «he estado hace muy poco en Nonaspe y he participado en la jornada de protesta para la reapertura de la circulación de trenes, en la que grabé un pequeño video que he colgado en TikTok y ha obtenido miles visitas».

Ese encuentro en la plaza del Callao corroboró mi idea de que tenemos que seguir comunicándonos por medio de la conversación directa, aunque usemos el móvil, y de que hablando es como aparecen y se trenzan las mejores historias.

Como ven esta columna no podría haberse escrito si yo no hubiera preguntado por aquella extraña M y no hubiera habido allí unos jóvenes dispuestos a contarme su significado, que conocían mejor que yo. Y resultó que uno de ellos, un chico muy moreno, dijo que se sentía nonaspino. Y a Nonaspe va todos los veranos, dónde se lo pasa -me dijo- muy bien.

Alejo Lorén. De cal y arena