«Plop, plop». Notificación. Miro el móvil y llega hasta mí una noticia de TVE en la que se explica que (por fin) Teruel va a tener conexión con Madrid. De primeras, puede parecer que es algo genial; sensacional, incluso. Pero luego la cosa, si prestas atención, cambia…

Al parecer, Teruel va a tener conexión con Madrid, ¡pero pasando por Zaragoza! No será un viaje directo como el que puedes hacer desde otras capitales. Aunque lo realmente impactante, y que me dejó con malestar, fue que estos trenes, que para Teruel y sus ciudadanos son una novedad, son los que Galicia elimina de su flota por renovación de otros nuevos. Algo para lo que todavía ni siquiera hay una fecha definitiva, por cierto.

Y estamos con la misma historia, que se repite de nuevo y de tantas vueltas que da, al final, vamos a acabar mareándonos. Teruel, que es la única capital de provincia sin conexión directa con Madrid, vuelve a estar a la cola. Tiene unas carreteras que asustan y alargan cualquier viaje. Hay algunas que, incluso, debes parar para que pase el coche que viene de frente porque la vía es demasiado estrecha. Por no hablar ni tan siquiera de autovías. Sí, autovías, en plural, que también brillan por su ausencia.

La cosa tiene tela porque, si no hay buenas comunicaciones, las empresas no querrán invertir en él; y las personas deberán emigrar. Si por lo menos tuviéramos buenas conexiones a Internet se abrirían otras opciones. Gente que quisiera volver a sus pueblos para trabajar desde casa y no solo en vacaciones. Esas personas harían gasto en el propio. pueblo. Pero suele pasar que, cuando hay mal tiempo o una tormenta, la red cae y nos quedamos sin Internet. ¡Así cualquiera regresa a casa!

Al final, tendremos que irnos a Madrid, total, por ahí sí que pasan todos los trenes.

Eva Bielsa. Aprendiendo a volar