El Partido Popular ganó holgadamente las últimas elecciones generales con una amplísima diferencia con respecto al segundo. Salimos del Ejecutivo nacional de forma repentina e injusta mediante pactos de los que todavía no conocemos gran parte de la letra pequeña. Y se formó un Gobierno de traidores cuya única premisa era expulsar al Partido Popular de La Moncloa y aprovechar la debilidad de Pedro Sánchez.

Así ha sido una cronología de los hechos que evidencian una situación nefasta para España, pero también para la provincia de Teruel. Este viraje ha traído consigo la creación del Ministerio de Transición Ecológica, el nombre lo dice todo, con Teresa Ribera al frente. Una delegación culpable de la gran incertidumbre creada en la sociedad con el anuncio de prohibición de los vehículos diésel y también con el cierre del carbón.

Decisiones irresponsables que nos llevan a una situación de incertidumbre para los ciudadanos y mercados inversores, que ven a un Gobierno incapaz de tomar decisiones acertadas. El presidente del Gobierno nos lleva ahora a un nuevo escenario: la convocatoria de elecciones tras 278 días de labor. Un tiempo en el que nos ha dirigido de nuevo al precipicio y en el que la debilidad y la sinrazón ha sido la nota más destacada, algo previsible con los socios que le llevaron a la Presidencia.
Mientras, el PP no ha dejado de trabajar. Era Picasso el que decía que «lo importante es que cuando llegase la inspiración te encontrara trabajando». Precisamente lo que hemos hecho en todo este tiempo en el que Sánchez se dedicaba a dar la vuelta al mundo en Falcon a costa de todos los españoles.

Los próximos 28 de abril y 26 de mayo tenemos una cita en las urnas. El PP nos presentamos con un decálogo que fundamentará toda nuestra labor: fortalecimiento institucional, revolución fiscal, educación de calidad, abordar el reto demográfico, reducción de la administración, cohesión territorial, justicia ágil e imparcial, más y mejor seguridad, una España internacional y el liderazgo en la revolución tecnológica. Éste es el contrato para España que quiere el PP.