A buen seguro que la expresión que da título a esta columna será una de las más repetidas durante estos días, ya que está próximo a terminar el que probablemente ha sido el año más complicado de las últimas décadas, tras el estallido de la pandemia de la covid-19 que se ha llevado por delante la vida de miles de personas.

El camino al fin de esta pesadilla está cercade comenzar con la inminente campaña de vacunación, pero no por ello ahora debemos relajarnos y estas fechas navideñas van a ser muy diferentes a lo que estábamos acostumbrados, restringidas a nuestro círculo familiar más cercano y dejando a un lado cualquier otro tipo de celebraciones habituales.

Pero en multitud de municipios aragoneses también repetimos ese ¡por fin! porque la pasada semana, once meses después del paso de la borrasca Gloria, el Gobierno central ha publicado la convocatoria de subvenciones para hacer frente a una parte de los cuantiosos daños provocados durante aquellos días de enero. No obstante, todavía deberemos seguir empujando para que el Gobierno de Aragón cumpla asimismo su compromiso y convoque las ayudas que complementen a las estatales, de manera que a lo largo del próximo ejercicio podamos ir recuperando las decenas de infraestructuras municipales que el temporal arrasó.

Y en Aguaviva igualmente gritamos de manera especial ese ¡por fin! ya que recientemente hemos recibido la confirmación de la financiación a través del FITE de 200.000€ para la ampliación del Centro Rural de Atención a la Tercera Edad, que posibilitará su conversión en Residencia Mixta, tras años de intentos y solicitudes desestimadas.

Aunque todavía quedará mucho trabajo por delante para completar todo el proyecto, si todo va sobre lo previsto pronto podremos contar con un servicio muy importante para que nuestros mayores no tengan que dejar su pueblo por su situación de dependencia, además de generar un relevante foco de creación de empleo que contribuya a la fijación de población.
Así pues, acaba el año más difícil y ¡por fin! comienza el tiempo de la esperanza. Pero por ahora nuestro principal cometido sigue siendo cuidarnos, para que lo más pronto posible podamos volver a abrazarnos. ¡Salud, y felices fiestas!

Aitor Clemente – Ganar Aguaviva