Estos días, a caballo entre un año y otro, algunas personas me han preguntado si yo me vacunaría. Invariablemente he respondido que «por supuesto» y he explicado las razones por las que pienso que todos debemos hacerlo; frente a esos argumentos, algunos oponían su creencia, que no necesita basarse en evidencias («es lo que yo creo, y punto») que puedas rebatir.

Sánchez aseguró a finales de noviembre que tenía ya un plan de vacunación y muchos lo creyeron, a pesar de que ni los medios materiales y humanos ni el presupuesto para ello aparecen en ese «plan». Observando la cadencia de vacunación en la mayoría de CCAA, incluida Aragón, empiezo a sospechar que lo único que había planificado el Gobierno era poner grandes pegatinas de autobombo en las cajas de las vacunas.

Algunas personas han trasladado su «creencia» de que la Salud Pública se va a potenciar porque la pandemia nos ha enseñado la importancia que tiene la prevención, etc… Los datos objetivos contradicen esta creencia: en los Presupuestos Generales del Estado sólo se destinan 36 millones en total (un 1% del total del gasto sanitario) de los que sólo 451.000 euros son inversiones reales; cantidades muy similares a las de los PGE del año 2018 (37 millones, 502.000 euros).

La Salud Pública está orientada a la prevención de la enfermedad y a la protección de la salud de la población. Si las autoridades la tutelan con falta de transparencia, falaces declaraciones, incapacidad de gestión, con un ministro que se transmuta en candidato, …, la población pierde la confianza y la Salud Pública se resiente porque muchos no «creen» en las medidas.

El objetivo ahora mismo debería ser administrar la vacuna al mayor número de personas en el menor tiempo posible, para alcanzar más pronto que tarde la inmunidad de grupo. Nuestra obligación es acudir cuando nos citen y seguir las medidas de protección individual, aunque ya estemos vacunados. Porque no «estamos en el principio del fin», como dijo Sánchez (más creencias).

Para afrontar la realidad y resolver un problema, antes debemos evitar que nuestras creencias construyan una realidad paralela. ¡Feliz Año!

Luis Esteban – CIUDADANOS Calanda