El proceso de regularización de migrantes impulsado por el Gobierno central ya está teniendo impacto en el Bajo Aragón Histórico. Se calcula que más de 1.500 personas se acogerán al procedimiento en todo el territorio para formalizar su situación administrativa en el país. Muchas de ellas se encuentran actualmente en situación de vulnerabilidad y con dificultades para acceder al empleo o a una vivienda, motivos por los que el proceso puede suponer una oportunidad para lograr su verdadera inserción.
A nivel laboral, el campo ya adelanta los beneficios que esta medida puede acarrear: desde facilitar la búsqueda de mano de obra, especialmente para campañas agrícolas, hasta reducir la contratación en origen, a la que muchas fincas tienen que recurrir actualmente.
Este sector se posiciona como una de las principales salidas laborales, sobre todo en el Bajo Aragón-Caspe, donde se concentra el mayor número de expedientes que optarán a la regularización. De hecho, se llegó a solicitar que el proceso se agilizara para llegar a la actual campaña agrícola. No obstante, la saturación administrativa ha frustrado dichos planes.
La puesta en marcha de esta medida ha desbordado a las entidades comarcales, que han tenido que reorganizar recursos y personal para atender la alta demanda de expedientes. A ello se unen otras cuestiones que están dificultando el proceso, como la falta de información y el desconocimiento del idioma de muchas de las personas que buscan regularizar su situación.
El trabajo que se está llevando a cabo actualmente en el territorio, además, es solo la punta del iceberg de un largo trámite que también implicará que los interesados tengan que desplazarse hasta Zaragoza para terminar de tramitar su solicitud, otro hándicap que dificulta todavía más las cosas para los más vulnerables.
Por el momento, son muchas las entidades sociales que estos días están acompañando de forma voluntaria a todas aquellas personas que intentan sacar adelante este trámite, vecinos de nuestros pueblos. Pero eso no es suficiente. Un procedimiento de este calado tendría que realizarse de forma planificada y con el apoyo suficiente para los implicados. La cercanía que caracteriza al medio rural ayuda, pero no debería serlo todo. Urge ordenar el proceso y que este se cumpla con celeridad, además de concretar qué ocurrirá con quienes no logren completarlo. Porque nadie debería esperar para conseguir un futuro mejor.
Editorial.


Niño Becerra dixit,España ha entrado en una situación, desde el 2000, en la que nos estamos haciendo trampas al solitario. El mensaje de todos los Gobiernos para la opinión pública, y aquí el color del gobierno da igual, es el mismo: el objetivo es que aumente el PIB. Es lo que yo llamo el modelo masa, el modelo volumen. El PIB está aumentando, esto es innegable, pero está creciendo a base de aumentar el número de personas que están trabajando en actividades de bajo valor añadido. ahí nace el gran problema de la baja productividad que tiene España. Hay múltiples ejemplos de ello: sobre la media europea, España tiene hoy el mismo PIB per cápita que en 2016. España tiene la productividad por hora trabajada que Francia tenía en 1996. Es decir, España no mejora su productividad sustancialmente ni mejora tampoco la situación con respecto a la media europea. Con lo cual el PIB de España crece , pero lo hace a base de población activa básicamente inmigrante y gasto público. El 50 % de los nuevos empleos lo consiguen los inmigrantes, pero eso no se traduce en un aumento del poder adquisitivo, porque los salarios son bajos y porque la inflación es muy alta. España está entrando en un círculo muy peligroso. Con un agravante: la tasa de actividad en España es muy baja, del 59 %, cuando en suiza es del 84 %. Es una situación peligrosa.