Es difícil escribir una columna política la víspera de Nochebuena, pero todavía lo es más en la actual situación, y más aún si piensas en lo que pueden sentir las personas a las que alcancen estas palabras durante los días de Navidad, en que, con esperanza renovada, los creyentes celebramos el nacimiento de un salvador, desde la fe y el amor. Incluso muchas personas, para las que estos días no tienen ese componente religioso, comparten esos sentimientos y disfrutan de la reunión en comunidad con idéntico júbilo.

Este año, todos lo sabemos, la comunidad se ha trocado en grupos burbuja y para cenar con tu familia necesitas un salvoconducto. Este año, todos lo sentimos, nos van a faltar seres queridos para tanto amor. Este año, todos lo sufrimos, nos asaltarán, más que nunca, tristes imágenes: familiares y amigos fallecidos, sobre todo, pero, también, personas que sabemos que estarán solas, personas que acudirán a un comedor social para tener un plato caliente, personas que están cerca de nosotros y que apenas vemos.

No ayuda la falta de liderazgo de un Gobierno que, tras confundir a los ciudadanos con mentiras sucesivas para tapar su incompetencia, apela continuamente a la responsabilidad individual, para cumplir unas normas basadas en erráticos y cambiantes criterios. Un Gobierno que dice seguir una “ética de la convicción” pese a que su presidente ha traicionado lo que prometió en campaña para alcanzar y mantener el poder. Un Gobierno para el que la “ética de la responsabilidad” no va más allá de delegar la suya en inexistentes “comités de espectros” (expresión de un hostelero bien humorado) o en un Consejo Interterritorial que escribe al dictado para que ratifique, con poco margen de maniobra, cada gobierno autonómico.

Lo mejor del año ha sido la respuesta de la sociedad, de esa ciudadanía de la España democrática que ha afrontado con responsabilidad los retos mayúsculos de este año. Celebremos el nacimiento de lo nuevo sometiendo a examen nuestros actos y convicciones a la luz de esa respuesta. Porque, para Ciudadanos, la política consiste, como decía Max Weber, en “reintentar lo imposible”.

¡Mis mejores deseos para estos días!

Luis Esteban – Ciudadanos Calanda