El Gobierno de Aragón levantará todas las restricciones en la comunidad a medianoche del viernes al sábado tras situarse en nivel 1 de alerta por la baja incidencia acumulada de contagios. Se recupera el 100% del aforo en ocio nocturno, actividades culturales, comercios, interiores, celebraciones, culto y gimnasios; el horario de cierre lo marcará la licencia municipal; y en concreto en el ocio nocturno, se permitirá el consumo en barra (también en hostelería) y el uso de la pista de baile. Asimismo vuelven las fiestas patronales y se permitirá la apertura de peñas. Es una muy buena noticia que viene de la mano con la previsión de que se adelante la vacunación en los niños de 5 a 11 años, cuyo inicio está a la espera de la autorizacion de la Agencia Europea del Medicamento. Los expertos insisten en que nos vamos a mover en cifras variables y que habrá brotes puntuales, pero no se prevé una ola como las que hemos padecido en este año y medio de pandemia. Es la vacunación la que está garantizando que bajen los contagios de forma considerable y que además las personas que se contagian atraviesen la enfermedad sin apenas síntomas.

Resulta preocupante la situación de Caspe, la única localidad de todo Aragón que no podrá volver al nivel 1 por el brote de contagios sufrido en los últimos días. El Gobierno de Aragón relaciona el aumento de casos, 45 en la última semana, con la menor vacunación de la población. Mientras Aragón la media de vacunación es del 88%, en la ciudad del Compromiso ese valor desciende hasta el 75,4%. Los rastreadores del centro de salud insisten en su preocupación porque hay personas que se definen como «negacionistas» cuando reciben la llamada y se niegan a vacunarse o emplear mascarilla. El brote comenzó los días previos al Pilar en un colegio en aulas de niños de infantil. Los días festivos provocaron la transmisión comunitaria entre numerosas familias de la localidad. Desde el inicio de la pandemia Caspe ha vivido una situación constante de incumplimientos muy difíciles de abordar tanto para las instituciones como para sanitarios y el tejido socioeocómico. Se han realizado campañas de sensibilización a pie de calle, se han regalado mascarillas, trabajado a fondo para evitar reuniones sociales y reforzado el control policial en varias ocasiones. Sin embargo, como dice la propia alcaldesa, «no puede haber un policía detrás de cada persona». Es una lástima que paguen justos por pecadores. Ojalá pronto veamos que salen de esta situación. Sólo con responsabilidad individual y cumpliendo una sencilla normativa seguiremos adelante.

Editorial.