La labor para revertir la despoblación viene fraguándose desde hace varios años en el medio rural. Las inversiones millonarias realizadas para adecuar servicios, carreteras e infraestructuras varias comienzan a dar sus frutos. También el trabajo de ayuntamientos, comarcas, diputaciones, grupos leader, cooperativas, empresas y entidades de todo tipo. Antes de que los apoyos legislativos reales lleguen acompañados de fondos para combatir el reto demográfico, el cambio de tendencia ya se está produciendo. Desde 2019, precisamente el año de la Revuelta de la España Vaciada, se ha detectado el aumento poblacional en numerosos pueblos de pequeño, mediano y gran tamaño. Es la primera vez que esto sucede en una década y una de las mejores noticias que podíamos esperar. La COMARCA publica hoy 56 páginas dedicadas enteramente a esta realidad, tras visitar 17 municipios y conocer en detalle cuáles son las razones para que esos pobladores hayan decidido mudarse desde las grandes ciudades al entorno rural. Algunos regresan al pueblo, otros han llegado sin conocerlos a través de buenas referencias de amigos, conocidos, parejas o visitas turísticas. Lo importante es que se quieran quedar, y las condiciones de vida se lo permitan. Han abandonado ciudades como Barcelona, Londres o Madrid en busca de tranquilidad, crianza en libertad, conciliación, teletrabajo, naturaleza y hospitalidad. Muchos son nacidos en entornos rurales que se han formado, han recorrido mundo y quieren para sus hijos un entorno amable, donde poder comprar una vivienda, ir andando a la escuela, al bar y poder dar un paseo por el campo. Apreciar la vida sencilla es uno de los regalos de esta pandemia, aunque la tendencia demográfica ascendente comenzó antes.

Precisamente ahora que existe una corriente positiva hacia lo rural, que al fin ha conseguido desprenderse de los estereotipos negativos, urge que las comprometidas políticas por el Reto Demográfico se cumplan. El Gobierno central ha presentado este miércoles un plan con 10.000 millones de euros y 130 medidas distribuidas en 10 ejes. Son transversales a todos los ministerios y muchos agentes políticos y sociales estarán implicados. Materializarlo no será sencillo, pero resulta fundamental que esa financiación se aterrice teniendo en cuenta a quienes más saben de despoblación y llevan toda la vida trabajando en ello, como los grupos leader o quienes en su día gestaron la Ley de Desarrollo Rural Sostenible, enterrada en un cajón desde 2007 y que merece recuperar todo el protagonismo que no se le dio. Urgen medidas legislativas reales que «ruralicen» las leyes, cambios fiscales relevantes y otros incentivos cuyos beneficios se han constatado en otros países europeos pero que en España no terminan de materializarse.

Editorial