Se acercaba la fecha y mira por donde, ocurre en plena pandemia, pero es que son 50 años, medio siglo y esto no es cualquier cosa. Se había previsto una celebración especial con actos, logo y publicitación específica, pero las circunstancias nos llevaron a un acto de recuerdo serio y escueto, que fuera coherente con la situación actual que vivimos, pero que llegó a todos por los medios de comunicación y las redes sociales, por ello, nuestro agradecimiento para los que han trabajado para que el 5 de septiembre ese pequeño homenaje saliera adelante con éxito.

No se ven por ahí modelos asociativos de esta índole, que soporten el paso del tiempo sin verse abocados a la desaparición, sin embargo aquí, se pone de manifiesto que si que es posible. La Ruta ha conseguido poner en valor lo que 9 pueblos comparten y también lo que nos enriquecen nuestras diferencias. Tenemos un sentido claro del valor del trabajo en común, que sabemos que se basa en sumar para multiplicar. Cada población tiene rasgos bien diferentes fruto de su tradición e historia propia, que resultan llamativos y nos permiten a cada cual sentirnos únicos, pero englobados en un Proyecto Madre que nos resulta cómodo, agradable y del que nos sentimos orgullosos.

Gracias a todos aquellos que han aportado su granito de arena, por pequeño que sea, para que la Ruta del Tambor y Bombo transcienda fronteras y sea una de las mayores señas de identidad de nuestro territorio. Tras haber sido parte de eventos del calado de unos Juegos Olímpicos, de Exposiciones Universales o Internaciones, tras haber recibido condecoraciones y reconocimientos de todo calado, destacando la declaración de Fiesta de Interés Turístico Internacional y recientemente, el toque de nuestros tambores ser Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO, solo queda seguir demostrando la capacidad de esta institución legendaria, para adaptarse a los tiempos y mantener esta pujanza crónica de tambores y bombos.

Pedro Bello – GANAR La Puebla de Híjar