La Denominación de Origen Melocotón de Calanda arranca una nueva etapa de la mano de su recién nombrado presidente, Ramón González, en la que, más allá de incrementar los millones de kilos obtenidos de año en año, se quiere priorizar la calidad. La entidad, que aglomera 45 municipios y unas 800 hectáreas, se mantiene como garante de renombre de todo un territorio.
Pero el camino hasta aquí no ha sido fácil. A lo largo de estos años de historia han conseguido superar retos de crecimiento y mejora de procesos. La llegada del regadío, por ejemplo, supuso un antes y un después para ellos, pasando de minifundios a explotaciones con todos los sistemas de riego ya optimizados. El trabajo conjunto, además, les ha empujado a seguir obteniendo nuevas variedades de melocotón. Este año, dos de ellas, la 834 y Calprebor, podrían incrementar la producción siempre y cuando el tiempo acompañe.
Actualmente, suelen obtener una media de entre 20 y 25 millones de kilos de melocotón amarillo de Denominación de Origen, aunque solo entre 4 y 5 millones son los que obtienen realmente la etiqueta negra. Y debe seguir así, explican, porque los requisitos para ser considerado o no D.O. deben ser estrictos para primar la calidad del fruto. Crecer es ideal, pero mantener lo existente también debe ser una prioridad.
No obstante, son otros tantos los desafíos que siguen pendientes. Conseguir un relevo generacional que garantice el futuro del campo continúa siendo una de las grandes asignaturas pendientes. La burocracia, el incremento de costes y la enorme necesidad de mano de obra amenazan con desincentivar a los más jóvenes, que muchas veces optan por cultivos menos exigentes o sectores con mayores facilidades. Sería un error permitir que un producto que ha dado identidad, empleo y prestigio al Bajo Aragón se vea debilitado por falta de apoyo real al agricultor.
La Denominación de Origen ha demostrado durante décadas que la excelencia no se improvisa. Se construye con paciencia, rigor y compromiso colectivo. Ahora, en esta nueva etapa, el objetivo no debe ser únicamente producir más, sino seguir defendiendo aquello que ha convertido al Melocotón de Calanda en una referencia nacional: su calidad, su diferenciación y el orgullo de una tierra que ha sabido hacer de su agricultura una seña de identidad.
Editorial.

