La Villa Minera ve hoy caer parte de su pilar económico durante las últimas décadas. Las tres chimeneas de refrigeración de la Central Térmica de carbón son detonadas, aunque se apagaron ya en 2020. Esta infraestructura, cuya chimenea principal no será destruida hasta el año que viene, ha quemado durante 41 años 142,6 millones de toneladas de carbón, aportando riqueza a todo el Bajo Aragón Histórico. El proceso de desmantelamiento se ha convertido en el último aliento económico que ha entregado la Central. Se prolongará al menos otros tres años más, generando puestos de trabajo cualificados. Hasta ahora, y pese a los anuncios de una descarbonización y transición justas, sólo el desmontaje ha dinamizado la economía local. Cabe destacar además, que las 37.000 toneladas de escombros serán reutilizadas por Endesa dentro de su plan de economía circular y sostenibilidad. Donde hoy sigue la Central, mañana habrá placas solares. La energía renovable es a día de hoy la mayor esperanza. La incertidumbre sobre la capacidad de mano de obra a largo plazo que genera este tipo de energía, ha obligado al Ministerio de Transición Ecológica a que los planes de concesión energética ligados al nudo Mudéjar (que evacuará la capacidad liberada por la Térmica transformada en renovables) tengan que ir unidos a un plan de acompañamiento. Esos planes garantizan proyectos de empleo reales, basados en la mano de obra local y creadores de riqueza. Esta subasta, aún pendiente, será sin duda a largo plazo un ejemplo de descarbonización.

Asimismo, este miércoles se presentó una inversión extraordinaria de la empresa Oxaquim en Andorra y Alcañiz. La química de ácido oxálico, con una dilatada trayectoria en la capital bajoragonesa, destinará 363 millones de euros hasta 2028 en crear una industria referente a nivel internacional en la Villa Minera ligada al uso del ácido oxálico para las baterías de coche. Con un plan que espera generar 380 empleos, podría garantizar una industria con mano de obra cualificada de primer nivel. La seriedad de la familia catalana propietaria de esta empresa está avalada por su permanencia en Alcañiz desde 1991. Desde entonces, han superado todo tipo de crisis económicas, políticas y sociales, siempre garantizando su compromiso con esta tierra a la vez que crecían tanto en Cataluña como en el resto del mundo (exportan a 90 países). Su crecimiento ha sido sostenido, al igual que la inversión prevista, que comenzará en la Villa Minera en 2023 con 38 empleos (37 millones de euros) y la ampliación en Alcañiz a finales de este mismo año (7 millones) Nuestras instituciones deben apostar por seguir apoyando las inversiones de empresas arraigadas para seguir construyendo la «transición justa» desde lo local. Son sin duda las que están manteniendo el empleo y planteando propuestas serias de futuro.

Editorial.