Para muchos caspolinos el doctor Simón y la doctora Repollés, son Sira y Fernando; son muchos los que conocieron a sus padres y a sus hermanos. Pero ahora las circunstancias los han convertido en personajes con gran responsabilidad e influencia.

Fernando Simón, desde su puesto de Director del Centro de Alertas y Emergencias Sanitarias, y Sira Repolles (¡qué manía la de las televisiones de no aprender su nombre y llamarla «Ripollés», o «Sara»!) como Consejera de Sanidad del Gobierno de Aragón, se han convertido en personajes a los que vemos a diario en la televisión. Han pasado de su trabajo eficaz y responsable como epidemiólogo y ginecóloga, al de responsables de la salud; el uno, de todos los españoles, y la otra, de sus paisanos aragoneses.

Se han visto engullidos por el huracán de la contienda política, y, sobre todo Simón, ha tenido que soportar críticas acerbas y calificativos denigrantes. «Es que se ha equivocado en muchas cosas y ocasiones» me dirán, seguro, algunos. Y yo les digo aquello del Evangelio: «el que esté libre de culpa que tire la primera piedra». A Sira no ha habido tiempo de lapidarla, pero su responsabilidad es tan grande que al menor fallo, lo será con saña en éste momento político español de bandos y facciones. Por eso creo que necesitan un apoyo desideologizado basado en reconocer que sus cargos son necesarios, conllevan responsabilidad y tensión, y no se tiene en su ejercicio garantizado el éxito. ¡Ah! y no olvidarnos de que si descansan en algún momento, lo tienen bien merecido. Agotados tienen que estar.

Todo cataclismo de la Naturaleza es prácticamente impredecible e ingobernable. ¿Piensan ustedes que los habitantes de Pompeya fueron conscientes del peligro del cercano Vesubio? No, no se quedaron en la ciudad para acabar de moldes vivos para los arqueólogos de Carlos III, a posta; fueron víctimas de la ignorancia, el desconocimiento y la desinformación. Y algo parecido les ha ocurrido a los primeros que tuvieron que enfrentarse a la Covid 19. Pero esos fallos, utilizados por la maquinaria política y el sectarismo de los medios, los han hecho aparecer como ignorantes, ineptos o incapaces. Y no es así; la prueba está en que en todo el Mundo ha ocurrido lo mismo: dudas, contradicciones y desaciertos; no han sabido tampoco cómo afrontar una pandemia ocasionada por un virus nuevo y del que se desconoce su etiología y su desarrollo.

Por eso quiero aquí agradecer a Fernando Simón y a Sira Repolles, (tan cercanos. como caspolino) su coraje para tomar las bridas de un corcel desbocado y potente: el de una enfermedad de fácil transmisión y en muchas ocasiones efectos letales para quien la contrae. Más que a ellos las críticas habría que hacerlas, acaso, a políticos que no supieron hacer acopio de material médico, dictar órdenes sanitarias efectivas, o controlar mejor los flujos migratorios. Y, aun así, creo que también hicieron lo que les fue posible, aunque les falto arrojo y perspectiva, y les sobró confianza e intereses partidistas. No obstante, para unos y para otros, es el momento de agradecer su labor en beneficio de todos, aunque no hayan podido lograr todavía lo que todos queremos: controlar la propagación de la epidemia y favorecer la aparición de una vacuna. Pero – realmente, y ahora- la responsabilidad está en todos los ciudadanos, jóvenes y mayores, de una u otra procedencia: protección, higiene y distancia social voluntaria. No hay otra.

Alejo Lorén