Como echaba de menos la sensación de caminar respirando aire fresco (si esto es posible en la época del año en la que estamos). Desde el pasado sábado podemos andar por la calle sin la obligación de llevar ese complemento que nos ha acompañado durante el último año, la mascarilla, siempre respetando la distancia de seguridad con los demás. Si bien es cierto que poco a poco se van relajando las medidas sanitarias no nos hemos de descuidar y hemos de seguir alerta para no dar un paso para delante y dos para atrás.

De la misma manera vamos viendo que se realizan actividades en nuestro entorno que nos devuelven a una «normalidad» a la que estamos deseando volver de una manera segura y responsable. Actividades culturales, deportivas, turísticas… que hacen que nos olvidemos por un momento del día a día y nos devuelven ese ansia de disfrutar de nuestros momentos de ocio tal y como estábamos acostumbrados antes de la pandemia.

Todos hemos cambiado nuestros hábitos de vida, tanto las personas mayores como los más jóvenes. Y aunque hemos visto en los últimos días algunos comportamientos de estos últimos un tanto descontrolados no hemos de generalizar ni demonizar a nuestros jóvenes. Creo sinceramente que la mayor parte de ellos se han comportado durante este último año de una manera ejemplar.

Nuestra actividad social, nuestros contactos, la forma de ver la vida y la forma de actuar en nuestro entorno debe progresivamente volver a la normalidad. Sin descuidar ni un ápice las medidas de seguridad, pero entendiendo la lección que nos ha dado este virus y la importancia de pensar en el conjunto y no en el bienestar individual. Económicamente ha sido un impacto importante para el tejido productivo y vamos a tener que colaborar en la recuperación de muchos sectores. A nivel municipal se ha echado una mano con las ayudas y las reducciones de algunas tasas e impuestos a la vez que se nos ha permitido la utilización de los «ahorros» realizados durante los últimos años debido a la eliminación de las reglas fiscales que antes no permitían gastarlos («ley montoro»). Pero lo mismo que hay que tener prudencia con la vuelta a la normalidad sanitaria lo hemos de hacer con la normalización económica, siendo prudentes a la hora de gestionar esos ahorros y darles un uso responsable y consecuente.

Mientras tanto es de agradecer la colaboración de los jóvenes y de algunos adultos que este fin de semana han participado en Castelserás, de una manera solidaria, cambiando los kilómetros recorridos por alimentos, corriendo en un maravilloso circuito por esta bonita población bajoaragonesa. Un evento organizado desde la Comarca del Bajo Aragón. Agradecer al Ayuntamiento de Castelserás la colaboración y a todos los participantes por seguir sumando kilómetros que se convertirán en alimentos para los más perjudicados por esta pandemia. Un ejemplo de colaboración y solidaridad de nuestros jóvenes.

Feliz verano a todos.

Eduardo Orrios. PAR Alcañiz