Quedan pocos meses para la cita cuatrienal en la que todos los políticos se acercan a un territorio desconocido para ellos, Teruel, a prometer que harán tal infraestructura, solucionarán tal problema o traerán una inversión para mejorar ese edificio que se sostiene en pie con un equilibrio digno de los trapecistas. Sí, hablamos de las elecciones generales y el tradicional peregrinaje de políticos de los grandes partidos nacionales que solo vienen aquí en busca de votos y que luego se olvidan de Teruel como el que desecha un pañuelo después de sonarse la nariz.

Lo hemos comprobado en esta legislatura en la que, si nada lo remedia en los meses venideros, el tiempo se habrá congelado para la provincia de Teruel. Y es que si comparamos las infraestructuras de hace casi 4 años con las actuales no se ha hecho nada de nada. Empezamos la legislatura, allá por julio de 2023, y había 3 tramos listos para licitar en la A-68 y vamos a acabar la legislatura y no habrán licitado ninguno de ellos.

La falta de avances en la A-68 es sangrante por múltiples motivos. El primero, y el que debería ser suficiente, es el hecho de que la N-232 es uno de los puntos negros de Aragón desde hace años. Es una carretera muy transitada con cada vez más camiones y que hemos comprobado cómo desde que se arreglaron los tramos de Morella y Monroyo, suprimiendo las curvas del puerto, el tráfico ha aumentado en más del 50%. Como dirían los jóvenes coloquialmente «para sorpresa de nadie», pues se trata de una de las salidas naturales de Zaragoza hacia la costa.

Otro argumento que roza el surrealismo o la negligencia es el hecho de que se haya producido una inversión en redactar proyectos y realizar los estudios ambientales y, ahora que están listos, no se pongan en marcha las obras. Y no es que hayan pasado 2 décadas o que haya cambiado el gobierno, que siguen siendo los mismos… No, lo que ha cambiado es que ahora ya no tienen a Teruel Existe en el Congreso presionando para que lleguen inversiones a la provincia de Teruel.

Y es que mientras no vean peligrar sus escaños, mientras no volvamos a tener una voz que no depende de «jefes en Madrid», Teruel seguirá sin existir dentro de la M-30 que es donde se toman las decisiones. Lo hemos comprobado con el PSOE y con el PP durante los casi 50 años que llevamos de democracia. Y más concretamente en el caso de la A-68 durante más de 20 años, que se dice pronto. 20 años de promesas incumplidas. Y aun así, les renta, como dirían los más jóvenes. Porque hagan lo que hagan (o mejor dicho, aunque no hagan) siguen sacando los mismos votos.

No hay más, responde a la lógica de la aritmética parlamentaria. Hay regiones que eligen representantes que velan por los intereses de su tierra y otras que tenemos representantes que velan por los intereses de su partido o de su propio culo para colocarse en uno u otro puesto.

Turolenses, o despertamos o desapareceremos.

Jorge Santafé. Teruel Existe / Alcañiz