El Rallye Dakar es, sin lugar a dudas, el mayor acontecimiento a nivel mundial en cuanto a la modalidad de raids se refiere. En esta carrera los mejores pilotos y las mejores marcas se dan cita cada año moviendo a una ingente cantidad de personas y material. Sin ir más lejos, en la edición de este año, están participando 534 pilotos distribuidos entre 41 camiones, 96 coches, 138 motos, 29 quads y 33 SXS. Uno de esos pilotos es el caspolino Víctor Rivera incluido dentro del equipo Off Road Adventure Crew para el que este Dakar, que se celebra en tierras peruanas, tiene unas connotaciones muy especiales. En primer lugar porque para el bajoaragonés es su quinta comparecencia en el rallye tras los disputados en los años 2004, 2005, 2006 y 2007; cerrados con diferentes resultados. Y en segundo lugar, y de ahí lo especial, es porque en esta ocasión Víctor está ayudando al piloto parapléjico italiano Nicola Dutto a conseguir el objetivo de llegar el próximo 17 de enero a cruzar la línea de llegada instalada en Lima.

Es sin lugar a dudas todo un reto que comparte con el propio Dutto y con otros dos compañeros. De momento la experiencia no puede ser más positiva para un deportista que como el mismo confiesa en 2010 se cansó de competir. Tras regresar entre 2013 y 2015 cuando logró ganar por tres veces de manera consecutiva el Rallye Intercontinental, ya no volvió a subirse a una moto, incluso llegó a vender las que tenía, hasta que Nicolas Dutto se cruzó en su camino. Tras conocer su caso y que éste le pidiera formar parte de su equipo tras competir en el Rallye de Marruecos, no se lo pensó dos veces y ha regresado al Dakar.

Ni qué decir tiene que ser los ojos y las piernas de Nicola le ha servido como acicate para embarcarse de nuevo en esta aventura que la califica como «la máxima de todo aficionado al motor», donde la soledad, la solidaridad y el compañerismo son la base para afrontar todo tipo de adversidades.

Y es que acabar un Dakar es un antes y un después. Y en eso está ahora mismo puesta la menta del caspolino, la de llegar a Lima y celebrar junto a sus compañeros haber superado todo un reto que, seguro, dará que hablar.