El Fondo de Inversiones de Teruel de 2020 se firmó ayer con el mayor montante de la historia desde que se creó en 1992, 76 millones de euros. A los 60 millones que financian al 50% Gobierno de Aragón y Gobierno de España, se suman en esta ocasión 16 millones de euros más del ejecutivo autonómico que corresponden a dinero no ejecutado en anualidades anteriores que, dicho sea de paso, se llegaron a dar por perdidos.

Este FITE, además, repite plurianualidad, al igual que lo hizo el de 2019 con el objetivo de que haya tiempo de ejecución suficiente para llevar a cabo grandes proyectos o dividirlos en fases más amplias que hasta ahora. De este modo, las ayudas inyectadas con el fondo firmado ayer podrán ejecutarse hasta el 31 de diciembre de 2023.

La firma de este convenio, apenas una semana después de aprobarse los Presupuestos Generales del Estado en el Congreso de los Diputados, evidencia la voluntad política existente porque este acuerdo de colaboración no se pierda y refuerza el compromiso de las administraciones con la provincia de Teruel y su futuro.

Ahora cabe exigir celeridad y eficacia a la hora de convocar las líneas de ayuda así como las licitaciones pertinentes. El proceso administrativo no puede ser un escollo a la hora de desarrollar proyectos que generen empleo en un territorio en el ya de por sí la actividad económica es escasa debido a la dispersión poblacional y la falta de infraestructuras, tanto viales como de banda ancha. De nada servirá inyectar 16 millones de euros adicionales si no pueden gastarse por trabas burocráticas o no llegan a los promotores por complicaciones o plazos. Hay que trabajar para que no se repitan situaciones como la de este año, cuando hasta 46 pueblos de los 51 que recibieron ayudas del Fondo de 2017 han tenido problemas en la justificación.

Cabe también recordar a las administraciones que este Fondo de Inversiones no se creó para asumir gasto ordinario que en otros territorios se cubre con el presupuesto habitual de las instituciones. El espíritu del FITE no responde a arreglar una depuradora o reasfaltar calles del casco urbano de un pueblo pequeño. El objetivo es fomentar el desarrollo económico en el territorio, mediante la inversión en proyectos que permitan generar empleo e innovación y que aseguren la cohesión social.

A los proyectos estratégicos de este año – uno de ellos la implantación del 5G en Technopark- se destinan 23,5 millones del total. Pero en el territorio la duda está en qué pasará con las cuentas de Motorland ya que no se permite pagar el canon de MotoGP con este fondo. Fuera de toda duda queda la incidencia del mundial en la economía bajoaragonesa, por lo que las administraciones no pueden dejarlo pasar y comprometerse con su continuidad. Asimismo, cabe esperar que el fondo pueda emplearse para apoyar a todos los sectores afectados por el covid. La importancia que el FITE dará esta vez a la implantación de la banda ancha en le provincia será clave para muchas empresas.

Editorial